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Firmes hasta las últimas consecuencias

(Fernando Alexis Jiménez – Pastor).-

El día que llegaron las fuerzas Nazis a su vivienda, tras derrumbar la puerta a empellones y proferir gritos con expresiones que no entendían, fueron llevadas a un campo de concentración cuando caía la tarde y el sol era más hermoso al morir a lo lejos entre las montañas. Había alboroto y la confusión por determinar quiénes eran auténticamente polacas y cuáles inmigrantes italianas, por alguna circunstancia inexplicable de la vida.
Guardaron silencio mientras que los soldados alemanes corrían de un lugar a otro, y el horror de la guerra se impregnó en sus corazones cuando vieron sacar a los primeros condenados, que partían con la esperanza de ir a otro lugar pero que -todos sabían pero no se atrevían a decirlo- jamás regresarían a las barracas de las que salieron aprisa.
Ese fue el momento decisivo. Le preguntaron. No entendía, pero sabía que deseaban saber si era de Polonia. Lo negó. Un empujón y de nuevo y con ojos poblados de angustia, dijo que no. La mezcla europea revelaba en ella una fisonomía difícil de determinar. Luego le señalaron a Raquel Kurtsweil. Vecinas por años. Amigas por tiempo inmemorial. Lo pensó por segundos. Era su vida o la de ella. Por eso asintió con la cabeza. Confirmó que aquella era judía.
Jamás logró olvidar la mezcla de tristeza, dolor y desilusión con la que le miró, por única y última vez… Reconoció, por el resto de su vida, que la había traicionado…

¿Negar a Jesús?
Pedro, uno de los más cercanos seguidores del Señor Jesús, también lo negó. Lo que siempre me ha inquietado es conocer qué revelaba la mirada que le dirigió el Maestro al rústico pescador que le prometió fidelidad, pero en el momento crucial, le traicionó: «Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente» (Lucas 22:61-62).
Así no queramos admitirlo, usted y yo también negamos a Jesús. ¿Cómo? Negamos al Señor Jesús cuando mentimos, cuando engañamos, cuando trabajamos menos del tiempo que nos corresponde, cuando somos deshonestos en nuestras acciones, cuando impartimos mal trato al cónyuge o a los hijos, cuando dejamos de lado el consejo de Dios para seguir nuestra intuición… Negamos al Señor Jesús cuando no cuidamos nuestro testimonio… Es hora de reflexionar ¿De qué manera está usted negando al Señor Jesús?
pastorfernandoalexis@hotmail.com

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