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¿Existieron los “Reyes Magos”?

(Óscar Margenet Nadal – Arquitecto y escritor).-

En la antigua Media un mago (magie) era el miembro tribal encargado de las prácticas religiosas y funerarias. Los magos pasaron a ser guardianes del legado monoteísta de Zaratustra (circa 630 a.C.) en los tres Imperios Persas, tomando de  Babilonia  algunos elementos religiosos, la astrología, la demonología y la magia. Sólo en el siglo I fueron reconocidos como hombres sabios y adivinos; siendo posible que tanto Simón (Hechos 8:9) como la mujer con espíritu de adivinación (Hechos 16:16) referidos por Lucas, fuesen ejemplos de ello.
La antigua Persia (hoy Irán) está largamente ligada a Israel y Jerusalén en el Antiguo Testamento. Nombres notorios como Ciro, Darío y Artajerjes, mencionados en los libros de 2ª Crónicas, Esdras, Isaías, Jeremías y Daniel, representan la influyente y prolongada presencia de los persas en tramos importantes de la vida de Israel. Los magos que vieron la estrella en Oriente conocían la importancia de los mensajes provenientes del cielo; puede decirse, entonces que estos magos eran sacerdotes persas.
Durante muchos años la iglesia fundada por el Imperio Romano no celebró la Navidad sino la Epifanía del 6 de enero, la manifestación de los magos venidos de Oriente para adorar al niño nacido en Belén. Por el Edicto de Milán (313) se comenzó el festejo de la Navidad el 25 de diciembre y se conservó la celebración de enero. Tal como quedó registrado en la historia, la celebración de «Los Reyes Magos», siempre tuvo más relevancia que la misma Navidad.
Existía por ejemplo, en Florencia, Italia, la hermandad «Compagnia dei Magi», también llamada «Confraternidad de la Estrella», que era una de las congregaciones más importantes de la ciudad, en el siglo XV. A ella pertenecieron miembros de la nobleza italiana, entre los que se destacó la familia Medici, famosa por haber establecido la Banca más respetada por mucho tiempo en Europa, aportado tres Papas a la iglesia romana, dando nacimiento a miembros de las realezas francesa e inglesa, apadrinando a famosos artistas de influencia mundial como Miguel Ángel, Brunelleschi, Masaccio, Fra Angelico, Donatello, Vasari, entre otros y hasta recomendado al genial Leonardo da Vinci a los Sforza, sus fuertes competidores.
Las pinturas con el motivo de la adoración de los magos son muchas y variadas; pero tienen en común que narran la historia tomada exactamente del evangelio según san Mateo. Cada cinco años se revivía en Florencia la llegada de los magos a Belén con un desfile al que asistía gran cantidad de gente, como queda registrado por el pintor de la ilustración. Es evidente que todavía no se hablaba de «reyes magos» sino de magos, a secas.
Hay versiones de que eran tres, cuatro, siete y hasta doce los que llegaron de Oriente; pero la que se impuso en Occidente es la de la ICAR, que inclusive les dio nombres: Gaspar, Melchior, Balthassar, para representar a Asia, África y Europa, como consta en la iglesia San Apolinar Nuovo, en Ravena, Italia, desde el siglo VI.También se dice que  Federico I Barbarroja , en el  siglo XII, trasladó desde Turquía los restos de los magos a  Colonia, Alemania, donde hoy reposan con las coronas (¿de reyes?) que supuestamente llevaron en vida. Miles de peregrinos empezaron a llegar a esa ciudad, lo que propició que en  1248  se iniciara la construcción de la catedral (llevó más de 600 años) siendo hoy uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa, y -junto con  Roma  y Santiago de Compostela- uno de los grandes centros de peregrinación católico-romana.
En España (y desde aquí se exportó a toda Iberoamérica) se celebra la adoración de los Reyes Magos, como contraposición a la del Papá Noel anglosajón. Los niños les escriben cartas contándoles que obedecen a sus padres, o prometiendo que lo harán, para recibir juguetes (comprados por los adultos en nombre de los personajes imaginarios, cuya leyenda contribuyen a mantener). Algunos niños hasta dejan agua y pasto para alimentar a los camellos en los que viajan los hipotéticos visitantes nocturnos. La rosca de Reyes es una famosa panificación española para la ocasión, muy apreciada en varios países Latinoamericanos.
Sabemos que el Evangelio describe a los visitantes de Oriente como magos, y que lo de ‘reyes’ fue agregado por la leyenda secular y nada tiene que ver con el relato bíblico. La industria y el comercio promocionan estas tradiciones pues mueven grandes sumas de dinero. Los empresarios, como es fácil calcular, retroalimentan su negocio sustituyendo la esencia de la historia con renovadas y perniciosas mentiras, «para mantener la inocencia de los niños», frase ésta con la que intentan disfrazar su codicia.
Además, en el Belén y los pesebres vivientes que se arman cada año desde el 24 de diciembre hasta el 6 de enero, la mayoría erróneamente ubica a todos los personajes, juntos a la vez o en secuencias, en el establo. Esas representaciones no se ajustan al relato bíblico, única fuente creíble para conocer la historia real.

¿Qué dice el relato bíblico?
Lucas afirma en el capítulo 2 de su evangelio que los pastores «Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre» y se regocijaron y adoraron al niño en el establo; tal como les había anunciado el ángel. Podemos afirmar que los pastores llegaron al pesebre, a poco de haber nacido Jesús.
Por su parte, Mateo, en el capítulo 2 de su evangelio narra: «Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: ‘Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel’.  
 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: ‘Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore’. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino».

Mateo y Lucas: Analicemos la historia
El relato de Mateo sobre los magos que habían visto en oriente (Persia) la señal de la estrella anunciando el nacimiento del rey judío nos permite dos interpretaciones: a) que Jesús acababa de nacer en Judea; b) que Jesús habría de nacer en Judea. Me inclino por la primera, por las razones que paso a enumerar.
1. Viajar desde la capital de su país (hoy Teherán) hasta Jerusalén significaba recorrer casi 1.550 km cabalgando por montañas, ríos y desiertos. Un viaje tal insumía en aquellas épocas entre siete y ocho semanas si no había inconvenientes (mal clima, enfermedad, asaltos de bandoleros). De modo que, desde que ellos ven la estrella en Persia hasta que llegan a Jerusalén necesitaron alrededor de dos meses, sin tomar en cuenta el tiempo que insume preparar una caravana de esas características para coronar con éxito la aventura.
2. Ya en destino, los viajeros preguntan a la gente ¿dónde está el rey que ha nacido? Y -por ser extranjeros no judíos- justifican su búsqueda y explican cómo se enteraron. El resultado es inesperado: nadie puede responderles, porque casi nadie lo sabe. Pero, sin proponérselo, estos viajeros ya han causado un verdadero revuelo en toda la ciudad. Como no es para menos, la gente se turba y confunde; tanto como el mismo rey.
3. Lo primero que hace Herodes es convocar a sus asesores para que le informen sobre el sitio donde habría de nacer el Mesías; la respuesta que recibe es la de Miqueas 5:2 en directa referencia a Belén. Entonces, hace llamar secretamente a los forasteros. Quiere saber la fecha en que habían visto la estrella antes de partir desde oriente, para calcular el día en que podría haber nacido su ‘adversario’.
4. Para ser coherente con la profecía y, al mismo tiempo, disimular su macabro plan, envía a los magos a Belén con un motivo falso. Pero, ¿estarían José, María y el niño todavía en Belén? Recordemos que habían ido a la ciudad de David sólo para empadronarse, ya que la familia vivía en Nazaret, donde José tenía su taller.
5. Después de escuchar a Herodes, los magos se van. El relato no dice si hacia Belén obedeciendo a la instrucción de Herodes o a otro lado. Sólo afirma que la estrella avistada en oriente reaparece y ahora va delante de ellos. ¿Hacia dónde los habrá guiado la estrella? El relato no responde a nuestra pregunta. Tanto podía ser a Belén como a cualquier otro sitio.
6. Lo que asegura Mateo es que les guió hasta detenerse en el lugar donde estaba el niño. ¿Dónde estaba el niño en el momento en que llegan los magos? Mateo también es claro aquí: ‘en la casa’; allí es donde los magos ven al niño con su madre. ¿Era esa la casa paterna? No lo sabemos. Pero, lo que sí sabemos por esta escena, único testimonio de ese ansiado momento, es que ese lugar no era el establo donde había nacido Jesús, que José no estaba, que no había pastores allí y tampoco animales.
7. Después de adorar al niño y dejarle sus presentes, los magos regresaron a su país por otro camino, avisados por revelación en sueños de la perversa y oculta intención del rey. No volvieron para informar a Herodes sobre quién era y dónde estaba el niño al que acababan de encontrar y adorar, cumpliendo con su ansiado objetivo.
8. Herodes, ofuscado por el desplante y su fracaso por terminar con esta historia sacando del medio al niño, mandó matar a todos los nacidos en los dos últimos años. ¿Por qué decidió ese tiempo para ejecutar su plan criminal? Al no regresar los magos e irse de vuelta a su país, ¿habrá desconfiado el rey de la fecha de la estrella que aquellos le habían dado? Lo cierto es que, si Jesús hubiese nacido unos pocos días antes de la llegada de los magos, no hubiese sido necesario ampliar tanto la edad de esas víctimas inocentes. (Nota: Incomprensiblemente, la ICAR recuerda ese crimen que es posterior a la fecha del 6 de enero, con el Día de los santos inocentes del 28 de diciembre, es decir, muchos días antes de la matanza ordenada por Herodes).
9.  Mateo sólo se enfoca en los magos. Aunque tradicionalmente a los magos se los coloca en el pesebre de Belén junto con los pastores, los evangelistas no dan pie para suponer que todos ellos se encontraron en el mismo tiempo y lugar; justamente es más probable que nunca se juntasen.
10. Mientras Lucas pinta escenas de júbilo y gran ansiedad de parte de los pastores por llegar rápidamente hasta donde el ángel les había avisado, Mateo revela un ritmo secuencial más lento en el relato de la llegada de los magos tras su largo viaje desde oriente.
11. Los pastores llegan presurosos al establo donde están José, María y el niño recién nacido acostado en el pesebre. Los magos llegan a una casa donde sólo están María y su hijo.
12. La labor de los pastores, que eran judíos, les permitía estar en contacto con la naturaleza y la vida en su expresión más simple y real. Se manejaban más con la intuición y soltando sus emociones espontáneamente.
13. La labor de los magos, que eran gentiles y por ello despreciados por los judíos, era la investigación basada en la intelectualidad, la profundización del conocimiento y la reflexión.
14. Los pastores recibieron el anuncio de los mensajeros celestiales con alegría y -sin dudarlo- corrieron a encontrarse con el Mesías prometido. Su humilde condición no fue obstáculo al llamado de Dios. Los magos no fueron rebeldes a la revelación sobrenatural que les indicó el camino a seguir para adorar al Dios verdadero. Sus conocimientos no fueron impedimento para tomar la decisión correcta, en el momento oportuno.
15. Unos y otros nos muestran que Dios -que no hace acepción de personas pues para Él todos nacemos muertos a causa del pecado- ama a todos los que obedecen su voz, les hace nacer de nuevo y los adopta como a hijos e hijas.
En su eterno propósito Dios había provisto una nueva oportunidad a las ovejas descarriadas de Israel (Mateo 10:6); y, al mismo tiempo, la hacía extensiva a las «otras ovejas» (Juan 10:16) como más tarde enseñaría Jesús presentándose como La Puerta de salvación y el Buen Pastor que pone la vida por las ovejas (Juan 10:9,11).
©Protestante Digital

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