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Escriben libro para evaluar nuestras emociones ante Dios

“Lo más importante es abrir como iglesia espacios donde las personas adquieran confianza en sus congregaciones para poder expresarse, sin miedo a ser rechazados”, asegura Retana

Psicólogo Daniel Retana, autor del libro ‘¿Qué tiene que ver Dios con mis emociones?’, asegura que es necesario “dejar de lado esa separación tan grande que hay entre la psicología y la fe” / VyV

(EG – Verdad y Vida).-

Últimamente, el tema psicológico dentro de las congregaciones toma cada día más importancia. Recordemos que la Iglesia se encuentra trabajando con personas que son sacadas del mundo; por ende, esto acarrea que en el “hospital del alma”, se requiera el perfil del psicólogo en sus diversas especializaciones para tratar, médicamente hablando, a muchos que la integran.
Hablamos con el psicólogo y terapeuta Daniel Retana, autor del libro “¿Qué tiene que ver Dios con mis emociones?”, y ante la pregunta que engloba este titular, nos respondió: “Pablo dice que somos seres tridimensionales espíritu, alma, y cuerpo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no se equivoca tanto ni descubre el agua tibia, cuando dice que somos seres vivos psicosocial y espiritualmente, es prácticamente un resumen de lo que dice la Biblia y este título “¿Qué tiene que ver Dios con mis emociones?”; es poder vivir de forma integral, sabiendo que tenemos que dedicar tiempo también a conservar nuestra alma; como lo dice Proverbios 4:23, “sobre toda cosa guardada guarda tu corazón…”, corazón no se refiere al órgano, se refiere a la parte almática (espiritual y física): Es dejar de lado esa separación tan grande que hay entre la psicología y la fe”.
De igual forma, Retana, plantea que esta obra es una guía no solamente para cristianos, “es un material que engloba dos grandes áreas, me gusta muchísimo el tema de la inteligencia emocional y todo lo que tiene que ver con el manejo adecuado de nuestras emociones, la persona va a poder llevarla en su día a día, reflexionando al respecto y, además, ese es el objetivo principal de este libro, por supuesto también equipar a los profesores, maestros y líderes de organizaciones. Si bien es cierto, que si dejamos las emociones de lado, podríamos tener consecuencias considerables y en este libro lo que se busca es fortalecer y hacer la parte emocional consiente, es decir, que podamos tenerla presente, sabiendo que eso influye muchas veces en nuestra vida espiritual”.
Para este autor, el error que se está cometiendo actualmente es anular la naturaleza del hombre, “la psicología es entender o estudiar el comportamiento humano. Dios diseñó al hombre, esta es simplemente una aproximación que nos permite trabajar de una mejor manera con las personas. Mi recomendación es que utilicemos esta herramienta para equipar a líderes y personas de forma individual, y que se hagan responsables de sus emociones. La palabra responsabilidad tiene que ver con la habilidad para responder, porque no podemos pretender que otros tomen decisiones por nosotros o incluso, a veces, esperar que Dios tome nuestras decisiones”.
En cuanto a cómo introducir a esta especialidad en nuestras congregaciones locales, manifiesta que “hoy en día, las iglesias están teniendo más apertura, porque nos estamos dando cuenta que dentro de la misma hay casos de suicido, depresión, ansiedad y todo esto bajo la alfombra. Los psicólogos podemos trabajar en el área de consejería, administración, restauración emocional, restauración familiar, terapia de pareja, terapia individual y asesoramiento de pastores”.
Con preocupación resalta que en Latinoamérica no existe la figura del psicólogo dentro de los templos; alude que en Estados Unidos sí la hay, exponiendo que estos son asesores y consultores de individuos que atraviesan por diversos conflictos, para que así estos puedan evacuar sus inquietudes. En este orden de ideas, da a conocer que una reciente investigación arrojó que el 78 % de los pastores en Estados Unidos consideran no tener un mejor amigo, sosteniendo que “eso es un dato alarmante, porque si los pastores no tienen ‘mejor amigo’, cómo vamos a pretender que puedan expresarse continuamente acerca de sus frustraciones, a veces es importante el tema espiritual, pero también el tema del acompañamiento es fundamental”.
Para separar lo psicológico de lo espiritual, ilustra a través de la Biblia, “un ejemplo serio es que un líder de la iglesia hubiera visto a Jesús en el monte de Getsemaní, cuando dijo: ‘siento que me voy a morir’; este es el primer síntoma de un ataque de pánico, sensación de muerte, ¿qué hubiese hecho un líder de la iglesia, si ve a Jesús en medio de una crisis emocional?, reprende su demonio. Lo que ha faltado es algo tan sencillo como la transparencia y comunicación, al tener ambas, podemos ir canalizando de acuerdo al tipo de problemática que estamos experimentando, y así es como podemos ser más concisos y eficientes en el trabajo con las personas, para no hacerlo de manera antojadiza”.

IDEOLOGÍA DE GÉNERO, PSICOLOGÍA E IGLESIA

En cuanto a la ideología de género, asevera que no la aborda en el libro directamente, “sin embargo, sí sugiero llevar un proceso completo, las personas tienen mucha confusión, temor de expresarlo, hemos tenido líderes de muchos años en la iglesia que tienen confusiones internas, ahora hay una gran agenda social que promueve este tipo de movimientos; lo más importante es abrir como iglesia espacios y, sobre todo, acompañamiento individual, para todas aquellas personas que tengan ese tipo de inquietudes, sensaciones y percepciones internas. Por mucho tiempo la religiosidad nos ha pasado una mala jugada, lo cierto es que esto tiene que realizarse en un ambiente donde las personas adquieran confianza en sus congregaciones para poder expresarse, sin miedo a ser rechazados”.◄

“La psicología es entender o estudiar el comportamiento humano. Dios diseñó al hombre, este libro es simplemente una aproximación que nos permite trabajar de una mejor manera con las personas” / VyV

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