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¡Epa, Trinidad!, Harold Paredes Olivo

¿Epa, no maltrates al extranjero, te está viendo su Papá!

Caricatura de Fernando Pinilla a propósito de la deportación reciente de venezolanos desde Trinidad y Tobago

“No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (Hebreos 13:2. RVR60).
La expresión ¡Epa!, se usa en varios países latinos. “Se emplea para avisar de que hay que tener cuidado o poner atención en algo” (Fuente: LÉXICO). En unos se utiliza para animar una fiesta, y en otros para saludar.
Cuando vemos a las autoridades de Trinidad y Tobago deportando a menores de edad, ¿qué siente usted? En mi caso, lloré, no pude contener mis lágrimas. Ver a un grupo de personas arriesgar sus vidas para poder vivir bien y, buscando ayudar a sus familias que se quedaron en tierra firme; tierra firme que bandidos la han convertido en una rutina de ruina extrema, eso es INCONCEBIBLE.
Veo una fotografía de una Gran Venezuela levantando un trofeo; es tan brillante que ojos no pueden ver, es una luz tan hermosa que hace llorar de alegría. VENEZUELA, en la foto “finish” ganas tú.
“La migración forzosa que sufren los venezolanos, especialmente los niños y adolescentes, exige la protección del Estado receptor. La migración forzada surge como una opción de supervivencia frente a una profunda crisis que limita cubrir las necesidades básicas”, afirmó Carlos Trapani, abogado y coordinador general de la ONG Cecodap. (Vía Mundo). Lo que dice este abogado es bíblico; explico, “y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Éxodo 22:21 RVR60). Estas palabras no se limitan al pueblo hebreo, es una premisa universal. Ningún país debería prestarse para provocar más angustia al pueblo que emigra. Hace días, viendo un noticiero español sentí un dolor en mi alma, observé como una madre perdía a su bebé de 3 meses en el mar Mediterráneo, y un niño de siete años perdía a su madre en el mismo naufragio. ¿Por qué las familias huyen de sus países? ¿Cuesta pensar un poco? No, no creo.
¡EPA, TRINIDAD! ¿Lo olvidaste tan rápido? Acuérdate, vale… cómo Venezuela cual madre te recibía con sus brazos abiertos, y aprovecho para hacer mención de otros hermanos que fueron recibidos y se apoyaron con dinero y sin tantas trabas; por ejemplo: españoles, alemanes, árabes, italianos, judíos, colombianos, ecuatorianos, chilenos, brasileños, argentinos, peruanos, etc. A parte de que algunos no reciben, también colocan una y otro trámite burocrático para homologaciones de títulos, entre otras cosas. Cuando un individuo emigra no lo hace como turista; si fuera posible, evitaría salir de su tierra. ¿¡Qué pasa Trinidad y Tobago!?
Todos los países que han recibido venezolanos con los brazos abiertos, GRACIAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS. Y para otros, les recuerdo que “la expulsión de solicitantes de asilo es contraria al principio de no devolución (non-refoulement), principio fundamental del derecho internacional”. (Vía Mundo). ¡Que nadie dude, eh! Palabra cierta es la que acaba de leer. Todo aquél que ha emigrado debe ser humilde, y aprender de la idiosincrasia del pueblo que lo reciba; eso no quiere decir que no coma arepa todos los días.
¡EPA, MUNDO! Es decir, ¿hasta que no salgan todos los venezolanos del país, nadie va a coadyuvar a este pueblo que se ha entregado para ayudar a otros que han salido en condiciones similares a las nuestras? Los pequeños políticos que tiene Venezuela a la fecha son más de programas de radio y televisión, reuniones y fiestas; ya olvidaron a Leonardo Ruiz Pineda, al maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri, y ese cardumen único de jóvenes asesinados que defendieron la patria en marchas donde los convocantes se vieron para la foto y los medios, ¿fueron olvidados?, ¿olvidaron la valentía de El Junquito? Aún existen jóvenes aguerridos, con sangre de libertadores en sus venas.
La Biblia nos dice: “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad” (Romanos 12:13). “Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” (1ª Pedro 4:9).
¡EPA, VENEZUELA! Sigamos unidos, que nadie nos fracture, prediquemos LA VERDAD; así el mal cruja sus dientes. Al final de todo, veremos cómo gobernarán los justos, y los injustos comiéndose lo que sembraron por su impiedad. Lo que algunos creen imposible está por suceder, en el nombre de JESUCRISTO de Nazaret.
¡EPA, NO MALTRATES AL EXTRANJERO, TE ESTÁ VIENDO SU PAPÁ!

Harold Paredes Olivo
Pastor, comunicador y autor
labibliavivela@gmail.com

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