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El valor de las promesas y un buen liderazgo: las decepciones y el temor paralizan, Douglas Colina

Al igual que Moisés, todos hemos sentido miedo alguna vez y no va a desaparecer usando nuestros propios medios, ese temor se podrá anular si nos agarramos de DIOS y sus promesas

Repasando la trayectoria de varios libertadores latinoamericanos como la de Andrés de Santa Cruz (Bolivia), José de San Martín (Argentina), Francisco de Paula Santander (Colombia), Bernardo O’Higgins (Chile), Agustín de Iturbide (Méjico), Pedro de Braganza (Portugal) y Simón Bolívar, todos tenían cinco características en común: jóvenes, hijos de familias pudientes, recibieron buena educación secular-religiosa cristiana, tenían formación militar y se comprometieron con las causas libertarias en sus países y la región. Todos ellos lograron conformar sus propios ejércitos con nacionales y extranjeros, no con pocas dificultades, para lograr sus objetivos. Por supuesto, que para alcanzar sus metas se necesito tener también los importantes ingredientes del valor, sacrificios, constancia y compromiso.
Me llamó poderosamente la atención otro famoso personaje de la historia universal, también líder fundamental y liberador de su país, que cuando fue llamado para que cumpliera el rol de líder tenía 80 años de edad, de los cuales los últimos 40 se estaba desempeñando como pastor de ovejas, de cuyo oficio fue extraído. Él se negó en dos oportunidades, dando varias excusas, no se consideraba apto, decía que “no era fácil de palabras, su hablar era lento y de lengua torpe”, y hasta miedo tendría por los retos que se le presentarían y que acabarían con su apacible vida de pastor de ovejas, esposo y padre de familia. Ese hombre se llamó Moisés, uno de los patriarcas del pueblo hebreo, y quien lo llamó fue el mismito DIOS, a quien también hizo enojar por su tozudez y renuencia. Por cierto, DIOS siempre llama a gente que está ocupada.
Pero entendiendo a Moisés como hombre natural, no era para menos su falta de disposición y mucho asombro ante el gran compromiso de ir a hablar, de parte de DIOS, con el faraón de Egipto quien se consideraba el representante plenipotenciario de DIOS en la tierra (ni más ni menos) para decirle que liberara sin-ton ni-son a los dos millones de esclavos hebreos quienes eran simples objetos de su absoluta propiedad, y como esclavos al fin, vejados y humillados sin misericordia alguna (esto se me parece a Venezuela), quienes hacían todo el trabajo pesado en esa nación desde los últimos 400 años…
Para colmo, DIOS “complica más las cosas” cuando le dice a Moisés que va a endurecer el corazón del gobernante, lo cual significa que habrá más problemas para el pueblo a liberar y más dificultades para el propio Moisés. Con todo esto DIOS no le ofreció darle un ejército superior al del faraón, ni guarda espaldas ni nada, solo le da UNA PROMESA: “YO ESTARE CONTIGO” (Éxodo 3:12).  Eso era todo lo que Moisés necesitaba para enfrentar a cualquier poderoso gobernante y vencer las dificultades. Pero quizás otro problema que Moisés enfrentaba era con su autoestima, creyendo que con sus propias habilidades podría liberar a su pueblo, aunque reconoció sus defectos.
El recurso más poderoso ya se le había ofrecido, confiar en La PROMESA que DIOS estaría con él, ese fue el compromiso de DIOS que le daría seguridad, confianza y el triunfo sobre cualquier obstáculo. ¡No necesitaba más nada…! Lo más importante era que Moisés reconociera la Identidad y Presencia de DIOS en todo. Cuando conocemos al Dios que está con nosotros, podremos avanzar confiadamente para hacer Su voluntad. Sorprendentemente la misma Promesa DIOS la repite en 365 oportunidades en la BIBLIA, la mayoría de las veces precedida por la orden de “NO TEMAS”. El miedo nos bloquea, nos paraliza para tomar cualquier acción, nos anula todo proyecto a emprender, DIOS sabe muy bien que ese es nuestro principal enemigo en todo, nuestro talón de Aquiles, el temor.
Al igual que Moisés, usted y yo lo sabemos, todos hemos sentido miedo alguna vez y no va a desaparecer usando nuestros propios medios, ese temor se podrá anular si nos agarramos de DIOS y su Promesa, como iguana en saco; por algo DIOS lo repite 365 veces en su manual de instrucciones para el hombre, la BIBLIA: “NO TEMAS, YO ESTARE CONTIGO”. Él sabe que somos olvidadizos y, como todo buen PADRE y Maestro que es, nos repite muchas veces las cosas hasta que lo aprendamos: “No temas, YO ESTARE CONTIGO”. Confiar en Él, tener la seguridad de SU presencia y acompañamiento es lo único que produce el VALOR necesario para echar el temor. Esa confianza es como un músculo que se desarrollará y se fortalecerá solo a través del ejercicio, poniéndola en práctica, si no se atrofiará al igual que los músculos cuando no los usamos, entonces el temor se aprovechará implacablemente de nosotros porque DIOS y sus promesas han sido desplazadas; es decir, consideramos que no vale la pena confiar en Él. Donde está DIOS no hay temor. ¡ÉL SIEMPRE CUMPLE CON SUS PROMESAS…!
A través de los tiempos podemos ver que el liderazgo de los jóvenes, y el de los no tan jóvenes o añejos, tienen sus momentos, sus circunstancias y lugares en la historia, ambos necesarios como fueron entonces, en el presente también lo son, pero lo fundamental es que todo liderazgo exitoso debe tener y/o establecer, a mi juicio:
a.- Cumplir sus PROMESAS como instrumentos generadores de confianza ante sus seguidores, lo cual dará como resultado que estos se involucren activamente en las mismas causas.
b.- Conducirse con integridad-valores-principios y saber escoger muy bien con quienes acompañarse para lograr los objetivos y metas trazadas.
c.- Mejorar las condiciones de todos respetando y enalteciendo los derechos naturales del ser humano: La Vida, La Libertad y La Propiedad.
d.- Crear un sistema de jueces y magistrados que juzguen a la gente con JUSTO juicio (Deuteronomio 16:18), porque sin justicia no hay paz, no hay prosperidad, no habrá disciplina y mucho menos progreso.
DIOS BENDIGA A NUESTRO PAÍS.

Douglas Colina
Médico, catedrático y escritor

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