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El principio de una enseñanza, Julio Almedo

Toda instrucción a seguir para lograr un objetivo se debe poner en práctica, probarla, ejemplificarla y no debe quedar solo en una indicación elegante plasmada en un papel

A lo largo de la vida acumulamos un gran número de aprendizajes como producto de todas las enseñanzas recibidas en las diferentes áreas del saber. Así mismo, en nuestro caminar en Cristo se nos enseña a caminarlo con fe, amor y obedientemente. Estos principios van de la mano y uno complementa al otro, como un cordón de tres dobleces.
El apóstol Mateo nos presenta en su libro en el capítulo 7:24-29, “cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.
Podemos estudiar la palabra y vemos cómo Jesús enseñaba a diferenciar entre un hombre prudente o cuidadoso y un hombre insensato o descuidado. Hace ver que toda instrucción a seguir para lograr un objetivo se debe poner en práctica, probarla, ejemplificarla y no debe quedar solo en una indicación elegante plasmada en un papel, para que cuando se nos pueda presentar la ocasión de ejecutarla en la realidad estemos precavidos de cómo actuar, siempre guiados por la palabra del Señor y el Espíritu Santo.
En muchas circunstancias nuestra fe, amor y obediencia puede ser puesto a prueba, sabiendo que solo será para aumentar y crecer en cada uno de esos aspectos. Por eso debemos construir esos conocimientos fundamentados en la roca inconmovible, que es nuestro Señor Jesucristo, de manera que cualquier situación adversa que pueda llegar a nuestras vidas, no podamos tener duda ni temor, sino más bien confianza, esperanza y fortaleza para soportarla. Con la sabiduría se construye la casa, con inteligencia se echan los cimientos (Proverbios 24:3).
Necesitamos sabiduría y la Biblia nos enseña que el principio de la sabiduría es el temor al Señor (Proverbios 1:7). Así mismo, el que quiera sabiduría, pídasela a Dios (Santiago 1:5). Si queremos construir una vida fiel que permanezca firme, busquemos a la fuente de la sabiduría, a Jesús. Él es el camino, la verdad y la vida. Él nos ayudará a superar nuestras deficiencias y a tomar decisiones sabias. Si acudimos cada día a Él presentándole nuestros temores y nuestros anhelos, Él nos guiará,
No siendo como señala Lucas 6:46, “¿Por qué me llaman: ¡Señor! ¡Señor!, y no hacen lo que digo?” [BLA]. Dios quiere que activemos su palabra y la pongamos por obra, ese es el principio de su enseñanza, caminar en su verdad y no que le busquemos sin reconocer su poder y majestad.

Julio Almedo
Articulista

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