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El poder oculto que mueve los hilos, Jorge Rudko

¿Una fuerza oculta está usando la técnica con el único propósito de obligar a todo ciudadano a prometer lealtad a un futuro líder mundial?

Para tener una imagen clara de cómo funciona la supremacía mundial extraoficial, es necesario entender cómo opera la jerarquía en las naciones.
Comienza con el invisible poder de la avaricia, producto de la iniquidad del ser humano, que se asienta en el núcleo de la minoría privilegiada, conocida como el establishment. Acá es donde reside el poder de la riqueza material, que dirige con su rostro oculto detrás de las corporaciones alrededor del mundo.
Desde ahí desciende hacia el poder de la ley, que claramente se halla en el gobierno institucional. Esta es la autoridad visible y la que implementa los deseos de las pólizas corporativas. Aunque lo aceptemos o no, el lobbying sucede, y si usted se toma el tiempo para indagar cómo tiene lugar esta “influencia”, en muchos casos verá la conexión entre el poder de la avaricia, el poder de la riqueza y el poder de la ley.
Subsecuentemente, desciende hacia el poder de la palabra. Este se ejecuta mediante la trasmisión de noticias a la población mundial a través de los medios masivos de comunicación. Sin duda, hoy en día, la influencia de la tecnología en la motivación, la atención y la interacción social es enorme, a tal punto que no se puede medir.
Actualmente, muchas personas —usted incluido— están completamente agotadas, preocupadas; son testigos de cómo la alta tecnología ha invadido sus vidas. Individuos que ya tuvieron demasiadas pantallas de televisión impuestas y se han cansado de ver infinidad de sensores, torres celulares, microprocesadores, cámaras de vigilancia y cintas magnéticas prácticamente en todo lugar.
En lo personal, me gustaría ver a más personas ejerciendo su poder mental para no permitir que algún tipo de alianza tirana ‘configure’ la mente de las masas en posición neutral. Esto hace posible que se implemente la agenda egocéntrica e insaciable del sistema imperante y ejerza su control.
Puede estar seguro de que no somos mentalmente incompetentes como el sistema mundial nos quiere hacer creer. Razón por la cual refuerzan sus tácticas para programar a los ciudadanos y que estos se conviertan en seguidores dóciles. El resultado es quedar atrapados en una dependencia ilimitada: el fin de un régimen que nunca propuso una alternativa para que la gente se detenga y retroceda, si es que así lo prefieren.
Verdaderamente, ninguna persona se merece esta clase de invasión enorme y forzada en su vida. La mayoría de los individuos son lo suficientemente inteligentes como para reconocer cual es el nivel de tecnología apropiado, saber cuando es conveniente su uso y tener la capacidad de escoger y usarla proporcionalmente.
Es muy importante saber que hoy la preocupación principal del sistema es el comportamiento de individuos como usted y como yo. Somos personas que aún tenemos la capacidad de usar nuestra propia voluntad para ejercer el privilegio de la libertad.  Esta, en esencia, define la tan preciada práctica del individualismo otorgado por Dios. No debemos rendirnos al racionalismo corporativo; ¡allí reside la “amenaza!”.
Definitivamente, el principal monopolio mundial está acá, emergiendo a gran velocidad y preparándose para controlar el derecho fundamental a la libertad y la privacidad. Una agenda lista para comandar a la población mundial pareciera ser la mayor ambición del presente. Y muchos de nosotros ya nos encontramos en un estado de sumisión inconsciente. No nos damos cuenta de que cada día entregamos más de nuestra información privada e involuntariamente renunciamos poco a poco a nuestra libertad.
¿Podría ser que una fuerza oculta esté utilizando esta técnica con el único propósito de que un día todos los ciudadanos sean obligados a prometer lealtad a un futuro dignatario mundial?
¡Ya es hora de aceptar que nuestra privacidad es cosa del pasado y que ni siquiera tuvimos la oportunidad de decirle adiós!
Y para concluir, me complace recordarles las palabras de Pablo el apóstol cuando decía: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud”.

evangelicodigital.com
Jorge Rudko
Profesor, autor y conferencista

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