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El mundo cambió, no volverá ser igual

La noche del 24 de diciembre para el 25, tuve un sueño aterrador… Para el año 2021 las cosas empeorarán, la pandemia será catastrófica, hay que preservarse para Dios

Amados, soy Carlos Valero, tengo una aflicción de espíritu agobiante. No soy agua fiestas y siempre me he cuidado de ese rol, veo a una humanidad alegrándose, planificando, declarando y decretando para el nuevo año 2021 cosas grandiosas y mágicas. Es triste la condición de muchos que están viviendo de espaldas a Dios y a sus mandamientos, ignorando que Cristo viene pronto, la estrategia del enemigo ha sido ridiculizar las doctrinas fundamentales de la Biblia, ya no se está predicando contra el pecado, se ha cambiado la predicación del escapar del infierno y el juicio eterno por motivación al logro, prosperidad, positivismo y la conquista de vanidades…
La noche del 24 de diciembre para el 25, tuve un sueño aterrador, que no he podido dormir más, fue tan real, es la segunda vez que he recorrido las calles de Venezuela en visión… Me despertó un bullicio entre gritos, llantos y gemidos. En las calles la gente corría alborotada gritando, había un fallecido en su casa, era casi de inmediato que la población anunciaba un fallecido en su familia… Había mucha incertidumbre y confusión.
Yo, aún despertado escuchaba los gritos y alaridos de la gente, me levanté y oré al Señor pidiendo misericordia por mi país. Para el año 2021 las cosas empeorarán, la pandemia será catastrófica, hay que preservarse para Dios. (Dios seguirá castigando la idolatría y la rebeldía en esta nación y aún de su propio pueblo… ALERTA… DESPIERTA MI HERMANO… Dios me mostró que con el virus vendría una hambruna nunca vista, las calles se llenará de militares, no dejarán pasar de un lugar a otro, la gente con mucha hambre saldrá desesperados a buscar comida, y los militares y la Guardia Nacional dispararán a matar a aquellos que no se regresen, habrá disturbios y muchos saqueos…
En los cuarteles y los puntos de control, mucha gente haciendo largas filas con tazas y potes en las manos, y los militares se encargaban de dar con un cucharón la comida, (era como un mazacote) que era la ración diaria para mantener con vida a la población, porque no había alimentos, y la mayoría no tenía nada que comer…
Dios me habló y me dijo: “es el tiempo de mi juicio sobre esta nación, lo que te mostré pasará, les voy a enseñar a llorar porque se les ha olvidado llorar… Hay un remanente que he preservado para mí, y a ellos usaré y cumpliré mi propósito en ellos. Yo haré lo que he determinado hacer”.
Cuando el Señor me dijo ‘recuerda lo que te he mostrado’, comencé a recordar una serie de eventos y sucesos que Dios me había mostrado. Algunas la he escrito y publicado, otras no.
Dios me había mostrado, una pirámide, que era como unos muñequitos – soldaditos, unos sobre otros… ordenados como un triángulo, en la parte de abajo eran como 12 a 15 en la base y sobre ellos otro grupo, hasta que se iba reduciendo hasta formar la pirámide…
Luego me dijo Jehová: “Mira, mírala bien”; comencé a observar en detalle la pirámide desde la base, cuando comienzo a detallar cada muñequito de la pirámide, empezó a tener rostro, y los rostros, muchos de ellos eran conocido, por mí, allí estaban los líderes cristianos evangélicos de Venezuela, me alegré mucho cuando comencé a identificar los rostros de esa estructura que Dios me mostraba, porque a la mayoría conocía, y pensé que era la representación del gobierno de Dios en el país.
Trate de memorizar la estructura, con cada uno de sus integrantes, cuando oí un grito; ¡CUIDADO!, me aleje de la pirámide que estaba observando al detalle, y en eso venía una piedra pequeña con fuego y golpeo esa pirámide (era como un meteorito muy pequeño). La estructura fue desecha, algunos de los muñequitos quedaron de pie, otros caídos, rotos, y me asombró que algunos habían sido quemados.
Delante de este hecho, oí una voz que dijo: “MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN”.
Yo me postré en tierra y dije: ¡ten misericordia, de nosotros Dios!
Y la voz luego dijo: “ya todo está cumplido, voy a buscar a mi pueblo, a los que aman mi venida”.
“Pero antes es necesario que lo despierte, los he llamado de varias maneras, pero no han escuchado mi voz, esto hizo que los golpeara para que despertaran y sean tomados por dignos de escapar de las cosas que vendrán y puedan estar de pie delante de mi presencia”, dice el Señor…
Luego mira al cielo y este se puso todo oscuro, muy oscuro, había mucho viento, relámpagos y truenos.
Después, comenzó a amanecer rápidamente, mientras amanecía las calles se llenaban de gente, era una marcha de grandes multitudes, se veían ríos de gente, no sabía lo que pasaba, cuando comencé a escuchar las alabanzas, la multitud cantaba a Dios, y entre los testimonios que comentaban era que habían pasado por los hospitales y todos, todos sin excepción, se habían sanado. Gloria a Dios…
Allí es cuando Dios me dijo: “es necesario que despierte a mi pueblo:
1.- Voy a despertar a mi pueblo, traeré un gran despertar (avivamiento). Lo voy a hacer por amor a mi nombre, por mí mismo, no es que ustedes se lo merezcan, sino porque yo soy bueno y lleno de misericordia. No es porque ustedes lo hayan buscado.
2.- Voy a despertar a mi pueblo, traeré un gran despertar (avivamiento). Lo voy a hacer por amor a mi pueblo, porque si no despierto a mi pueblo son muchos los que se quedan, y mi juicio los purificará, es necesario que el juicio comience por mi casa.
3.- Voy a despertar a mi pueblo, traeré un gran despertar (avivamiento). Lo voy a hacer por amor a los perdidos, yo no quiero que ninguno se pierda, mostraré mi poder, amor y misericordia”.
Cuando oí esto me llené de alegría…
Hay acontecimientos que Dios me ha mostrado y no sé cómo ubicarlo en los tiempos…
A su tiempo contaré una serie de cosas, que estoy seguro que serán de mucha reflexión.
¡NO PODEMOS MENOSPRECIAR LAS PROFECÍAS!

Dios me habló y me dijo: “Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y avena, y ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el número de los días que te acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él” (Ezequiel 4:9).

Pueblo de Dios, así te dice Jehová … “Por tanto, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTAOS, dice el Señor; Y NO TOQUEIS LO INMUNDO, y yo os recibiré”.
No soy profeta, ni hijo de profeta, pero lo que Dios me muestre lo diré… Soy pastor de una pequeña iglesia en zona rural, trabajo con educación universitaria, formando a los ministros del evangelio, que tanta falta hace en Latinoamérica, estamos dando los primeros pasos y el templo lo estamos construyendo y aquí la situación esta ruda, pero contentos en hacer la voluntad de Dios, estamos en sus manos… Él hará lo que ha prometido.
Bendiciones…

Carlos Valero
Pastor, teólogo y educador

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