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El misterio de los triángulos, Jonathan Cahn

“Dos Pascuas, dos corderos, dos patrones triangulares de sangre, separados por más de mil años y a la vez formando la señal de la nación de Dios

/ Freepik

Estábamos sentados uno frente al otro en la arena del desierto. El maestro sostenía una vara, que utilizó para la revelación del misterio.
“La noche de Pascua”, dijo él, “los israelitas marcaron los dinteles de sus puertas con la sangre del cordero. ¿Sabe cómo lo hicieron?”.
“No”.
“Pusieron la sangre en tres lugares: en el dintel derecho, en el dintel izquierdo y en el travesaño”.
Usando la vara, hizo tres puntos en la arena: uno encima y dos debajo a la derecha y a la izquierda.
“Ahora conectemos los puntos”, dijo mientras comenzaba a dibujar una línea de punto a punto. “¿Qué figura se forma?”.
“Un triángulo”.
“Un triángulo que señala hacia el cielo. El acto lo llevaba a cabo el hombre mirando hacia Dios, de la tierra hacia el cielo, del hombre a Dios”.
“En la primera Pascua, la sangre del cordero apareció en los dinteles de sus puertas. Pero unos mil años después, en la Pascua del Mesías, la sangre apareció en los maderos de la cruz. ¿En cuántos sitios apareció esa sangre?”.
Pensé durante un momento antes de responder.
“Tres”, respondí.
“¿Dónde?”.
“A su mano derecha, a su mano izquierda y en sus pies”.
En eso, él puso la vara de nuevo en la arena y dibujó tres puntos, uno abajo, y dos encima. Después comenzó a conectar los puntos.
Formó otro triángulo al lado del primero, pero este señalaba hacia abajo.
“De nuevo, tres marcas de sangre… De nuevo forma un triángulo.
Pero este triángulo señala hacia abajo, así como el sacrificio de esta Pascua no va del hombre hacia Dios, sino de Dios al hombre. Y ahora ¿qué ocurre si unimos los dos triángulos de la Pascua?”.
Entonces dibujó los dos triángulos, el uno solapando al otro.
“¡La estrella de David!”, dije yo. “Forma la estrella de David, la señal de Israel”.
“Dos Pascuas, dos corderos, dos patrones triangulares de sangre, separados por más de mil años y a la vez formando la señal de la nación de Dios. Una señal formada en la sangre del Cordero pascual… una señal de que el Cordero pascual ha venido… para liberar a todo aquel que se refugie en su sangre”.
La misión: La sangre del Cordero rompe toda cadena y atadura.
Camine hoy en el poder del Cordero y sea libre.
Éxodo 12:3–7; 1ª Corintios 5:7.
El Cordero y la puerta.

Jonathan Cahn
Rabino mesiánico, escritor y conferencista
Tomado de su “Libro Los Misterios”.

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