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El mensaje está muy claro, Harold Paredes Olivo

Dios quiere que el mundo entero se arrepienta, convierta y afirme en su verdad. La primera que debe hacerlo es la Iglesia / Freepik

«Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos» (Apocalipsis 9:20-21. RVR1960).

El mundo tiene siglos recibiendo palabra de DIOS; los vasos muchos y, las formas han sido diversas. Lo importante es quién da el mensaje y el contenido del mismo.
Ninguna persona en el mundo podrá decir: «A mi nadie me habló de JESUCRISTO de Nazaret»; la realidad está circunscrita a lo dicho por DIOS a sus ungidos (me refiero a los auténticos, no a los de tarjetitas y autoproclamados), Él dijo a Ezequiel: «Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte» (Ezequiel 3:17).
No obstante, las familias de la tierra siguen en sus fechorías, no se alejan del pecado; y ellos saben que la paga del pecado es la muerte. DIOS quiere que el mundo entero se arrepienta, convierta y afirme en su verdad. La primera que debe hacerlo es la Iglesia (el Cuerpo de CRISTO), allí entro yo, y usted. La oración es semejante a la hecha por el profeta Daniel: «hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas».
La razón no es echar culpas, sino reconocer que es real lo que ocurre en el planeta; es real, cada persona tiene una pizca o mucha responsabilidad. De veras, que no me importa quien haya colocado el virus o los virus que vengan; de ellos se encargará DIOS. A nosotros nos toca cumplir la gran comisión y agradar al PADRE haciendo su voluntad.
El Salmo 2:4-5, dice: «El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira»; ¡por favor!, si fueron entidades secretas, científicos locos o algún millonario del mundo con el espíritu de Hitler; de ellos se encargará Yahweh de los ejércitos. Y puedo asegurar, que ellos y ellas tendrán otra oportunidad porque DIOS quiere la salvación de todos. Ahora, si los impíos no se quieren salvar y los justos se vuelven al vómito, ya DIOS advirtió; de nada sirve decir: «Si DIOS es tan bueno, ¿por qué permite que muera gente inocente? Todos hemos pecado, aunque tenemos oportunidad para cambiar, para reflexionar y ser de bendición para la humanidad; además, ABBA desea vernos con Él, viviendo en la Nueva Jerusalén.

¿QUIÉNES SON PROPENSOS A LAS PLAGAS? 

Los injustos. El apóstol Pablo habló a los de Corinto así: «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de DIOS? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de DIOS» (1ª Corintios 6:9-10).

¿EXISTEN INJUSTOS EN LOS TEMPLO?

Sí, existen y por bojote. Triste, pero cierto. Sin embargo, no dejes de congregarte, solo ten en cuenta que junto a ti puede estar un diablo o una diabla; es por ello, que debes pedir a DIOS discernimiento. También encontrarás a quienes desean aprovecharse de ti, y la cerecita que hallarás por un lado del camino se llama «traición o hipocresía». Pero, no desmayes, continúa sirviéndole a CRISTO. Aquellos quedarán atrás, si no se arrepienten y convierten sinceramente.
La buena noticia es esta: «Y DIOS, que levantó al SEÑOR, también a nosotros nos levantará con su poder» (1ª Corintios 6:14).
Normalmente, el pueblo cuando es advertido toma una actitud desafiante ante DIOS, y de descrédito para el vaso. Escrito está:
«Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Jehová contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios? Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley; y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí» (Jeremías 16:10-12).
También se lee: «Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero había. Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras. Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír. También mandó el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraías hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdeel, para que prendiesen a Baruc el escribiente y al profeta Jeremías; pero Jehová los escondió» (Jeremías 36:23-26).
Cuando los líderes y el pueblo en general son desobedientes, viene el jalón de peladientes. Un desobediente es un injusto, así manifieste una supuesta santidad. Si el amor se puede fingir, la santidad también.
El mensaje está muy claro, «… El tiempo se ha cumplido, y el reino de DIOS se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio».
Creed en el evangelio, y no en las religiones o en los enfermos legalistas. Uno de los pecados más visibles es la idolatría del mismo pueblo a siervos y a dichas actividades (shows, que no dejan nada, solo emocionalistas; que al ver la plaga se postran ante el maligno). No se escucha desde el púlpito: «El infierno existe, debes reconocer que eres pecador y apartarte del mal, sigue a JESUCRISTO; y serás salvo con toda tu familia». Otro pecado, es el sentido de grandeza de aquellos hombres y mujeres que DIOS llamó al servicio, al desprendimiento real.
¿El Hijo de DIOS mandó a un doble a la tierra? ¿Nunca dejó su trono? ¿Por qué a los líderes actuales no les gusta escuchar que se equivocan? ¿Por qué prefieren palabras lisonjeras y no la verdad?
Algunos escucharán al final: «¡A plañir al valle!».
¡El mensaje está muy claro!

Harold Paredes Olivo
Profeta y comunicador
haroldwjparedes@gmail.com

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