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El gran privilegio de estar al servicio de Dios, Julio Almedo

 Dios al que llama capacita. Llegamos al Reino de Dios llamados por el Señor para ser instruidos por su Palabra

En algunas ocasiones las empresas captan y contratan personal sin experiencia para capacitarlo y entrenarlo, como estrategia en la búsqueda de productividad; con la visión de maximizar sus habilidades y destrezas en el área laboral a desempeñar. Muchas son las tácticas implementadas en la Gerencia para lograr cumplir este objetivo y poder establecerse como organización en la cima comercial de servicio al cliente.
Hasta en el área deportiva, como el fútbol, podemos observar cómo los estrategas realizan investigaciones técnicas para encontrar los prospectos, captarlos e invitarles a los entrenamientos, con el fin de conformar, tanto sus frentes de ataques como sus defensas, porteros y hasta los emergentes o reserva en el banco.
La estructura fundamental de todos estos principios y su aplicación están basados en la palabra de Dios. Jesús, al iniciar su ministerio buscó pescar a sus principales discípulos, aquellos que serían entrenados e instruidos por el Señor para establecer su Reino en la tierra (Mateo 4:18-22, donde les dijo “vengan, síganme, y los haré pescadores de hombre”). Aquí, el Señor muestra que los seguidores serían entrenados. Dios al que llama capacita (2ª Corintios 1:21). Llegamos al Reino de Dios llamados por el Señor para ser instruidos por su Palabra.
De modo similar, para crear y guiar al pueblo de Dios a caminar, es preciso coordinar líneas de acción para lograr desarrollar, por un lado, un liderazgo guerrero y esforzado, preparado  para el ayuno y la oración (para hacer goles), dispuesto a enfrentar nuevos retos, sabiendo que Dios va delante de su pueblo como poderoso gigante (Jeremías 20:11-13), por fe; y por el otro, un liderazgo valiente, entrenado para encaminar y discipular a otros con la lectura de su palabra (y evitar anotaciones del equipo contrario), por obediencia.
Jesús nos encomendó hacer discípulos (Mateo 28:19), este es el rol más importante dentro de la vida de un discípulo de Cristo en los negocios del Reino (Lucas 2:49), y así servir a Dios. Se prepara a los líderes para esta labor, guiados en amor y por el Espíritu Santo, luego estos dan a otros, conforme lo recibido; instruyen a otros (Romanos 15:14), convirtiéndose en la sal de la tierra. Al mismo tiempo, siendo serviciales, amándose y soportándose los uno a los otros, imitando a Jesucristo, como lo aprendió el apóstol Pablo (1ª Corintios 11:1 y Filipenses 4:9), siendo luz en medio de sus vidas. Satisfaciendo el hambre y sed de su presencia para poder crecer como hijos de Dios, bendecidos y prosperados. Llevando fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno (Marcos 4:20).
Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Solo la gente valiente y decidida logra formar parte de él. (Mateo 11:12). El Señor te está llamando a formar parte de sus fieles seguidores, para ser instruidos espiritualmente como guerreros valientes y esforzados. Entreguemos el corazón para que sea lleno por el Espíritu Santo, guiado a toda verdad, poder crecer como dignos discípulos del Señor, fieles a su palabra (Juan 8:31), cumplir su propósito trazado en nuestras vidas y poder tener el privilegio de estar al servicio de Dios, en el nombre de Jesús, amén.

Julio Almedo
Articulista

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