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El génesis de la violencia

A raíz de la alarmante cifra de muertes violentas en Venezuela el pasado año (24.763 personas), sumado a la lamentable muerte de la ex Miss Venezuela y actriz, Mónica Spear y su esposo, se ha caldeado el debate nacional acerca de este terrible mal que ha cobrado la vida de miles de compatriotas; unos lo atribuyen a la televisión, otros a la desintegración de la familia, la pobreza, la impunidad, y pare usted de contar.
Pero la verdad sea dicha, aunque todos los anteriores son agravantes de la violencia, el fondo, el génesis de la violencia, no es otro que el gran vacío espiritual y la falta de temor de Dios en la que viven casi el 90% de los venezolanos. En esta nación tenemos religión, pero no relación con Dios, muchos se confiesan cristianos, pero pocos han nacido de nuevo en Cristo Jesús.
El génesis es «el origen o principio de algo». Si pensamos que el problema de la violencia se debe a los agravantes anteriormente señalados, entonces cómo explicamos lo que ocurrió en el mismo principio de la creación cuando Caín mató a su único hermano Abel (no había televisión ni justicia ni problemas sociales, únicamente espirituales). Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios el pecado entró en la raza humana contaminando la creación y el corazón de cada habitante sobre este planeta inclinándolo de continuo al mal.
El cuadro del Génesis dice que «el Señor aceptó a Abel y a su ofrenda, pero no aceptó a Caín ni a su ofrenda. Esto hizo que Caín se enojara mucho, y se veía decaído. “¿Por qué estás tan enojado? —preguntó el Señor a Caín—. ¿Por qué te ves tan decaído? Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo”. Cierto día Caín dijo a su hermano: “Salgamos al campo”. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató» (Génesis 4:4b-8. NTV).
Los celos, la envidia, la soberbia y el orgullo, que no se ven físicamente pero producen violencia, habían tomado control de Caín, y aunque Dios se lo previno éste no hizo caso y su corazón le llevó a matar a su único hermano. Esto nos muestra que la causa de la violencia está en el corazón (el alma) de cada ser humano; la TV, entorno social, desintegración familiar, impunidad, entre otros, son sólo aristas de un problema mayor llamado muerte espiritual por causa del pecado. Es esa muerte y la inclinación al pecado que ha hecho que miles opten por el derramamiento de la sangre de su prójimo para despojarlo de algún perecedero bien material.
En su tiempo terrenal nuestro Señor ya lo había asegurado: «Lo que contamina al hombre no es lo que entra por su boca. Por el contrario, lo que contamina al hombre es lo que sale de su boca… Pero lo que sale de la boca, sale del corazón; y esto es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos deseos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre…» (Mateo 15:11,18-20. RVC); lo contaminan y le hacen cometer cualquier atrocidad.
Aplaudimos que se tomen medidas para depurar la televisión, siempre hemos denunciado la degradación moral de la televisión; pero si la impunidad continúa, si se sigue pensando en función del voto y no se toman medidas sociales contra el machismo, la paternidad irresponsable y, sobre todo, si no hay una vuelta personal y nacional a Jesucristo aceptándole como único Señor y Salvador, jamás se podrá solucionar el problema de la violencia; y de seguro -Dios no lo permita- al cierre de este año estaremos hablando de una cifra de muertes mucho mayor que la de 2013, debido a que el génesis de la violencia permanece intacto.
Sólo Jesucristo en el corazón de la persona puede traer perdón, sanidad, restauración y vida eterna; lo demás es un mero maquillaje físico de un mal que subyace en el alma del hombre. La violencia tiene su génesis en lo espiritual y su solución también es espiritual, si no pregúntenle a las miles de personas restauradas por el poder de Cristo que están en las barriadas y en las cárceles… Ante tal testimonio vivo no hay más que decir.

director@verdadyvida.org

@georgesdoumat

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