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El ‘error’ de Trump respecto a Israel

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Donald Trump no es el primer líder mundial que plantea un «plan de paz» entre Israel y sus vecinos palestinos, pero por la cercanía del tiempo final descrito en la Biblia, este nuevo intento de pacificación se vuelve revelador. Aunque la verdad sea dicha: ni los palestinos lo quieren ni el Israel espiritual tampoco; no es más que diplomacia preapocalíptica.
Desde que Dios le entregó a Abraham y sus descendientes toda la tierra de Canaán, muchos han sido los pueblos enemigos de esta decisión divina, entre ellos el palestino (los filisteos de antaño) pervive en sus mezquinas intenciones. Dios nunca ha estado en contra de que otros convivan con su pueblo Israel, pero en calidad de extranjeros respetuosos de la ley que él entregó a la nación hebrea a través de Moisés.
La realidad histórica muestra que casi la totalidad de las naciones que vivían y viven en Canaán han sido hostiles hacia Israel y el Señor, a eso se deben tantas guerras, invasiones, cautiverios y hasta un holocausto; y la perla de la corona es la capital de Israel única e indivisible: Jerusalén, la Ciudad de David y del Señor; el asiento del venidero reinado milenial del Mesías Jesús. Satanás, el perverso ser espiritual derrotado en la cruz del Calvario lo sabe y por eso tanto antagonismo contra el pueblo judío.
¿Dónde está entonces el ‘error’ de Trump? En que siendo un hombre que busca hacer la voluntad de Dios y estando asesorado, como lo está, por tantos líderes cristianos versados en la Palabra de Dios y en las profecías bíblicas, insista en ser él quien presente el “acuerdo del siglo” que contempla a Jerusalén como capital “indivisible” de Israel y un Estado palestino, como medio para alcanzar la paz entre Israel y Palestina. Eso, además de ser antibíblico y desagradable a Dios, le está allanando el camino al anticristo. Sabemos que esto será inminente, pero ¿por qué quiere ser Trump quien cometa tamaño desagravio al Señor?
Remitámonos a lo dicho por Dios al profeta Joel, casi 820 años antes de Cristo (hace 2.840 años aproximadamente):
«En el tiempo que viene, cuando yo restaure la prosperidad de Judá y Jerusalén, juntaré los ejércitos del mundo en el valle de Josafat. Allí los juzgaré y castigaré por haber hecho daño a mi pueblo, por haberlo esparcido entre las naciones y haber repartido mi tierra…
¡Tiro y Sidón, no traten de meterse en este asunto! ¿Están tratando de vengarse de mí, ustedes ciudades de Filistea [Palestina]? ¡Cuidado, pues yo me desquitaré rápidamente y devolveré el mal que quieren hacer sobre sus propias cabezas! Han tomado mi plata, mi oro y todos mis tesoros preciosos, y los han llevado a sus templos paganos. Han vendido al pueblo de Judá y Jerusalén a los griegos, quienes se los llevaron cautivos lejos de su propia tierra. Pero yo los traeré de vuelta de todos estos lugares a donde los han vendido, y ajustaré cuentas con ustedes, por todo lo que han hecho» (Joel 3:1-7 -NBV- énfasis añadido).
Muy pronto Dios restaurará a Israel y tomará el control total de Jerusalén, Su Ciudad, como el trono del Mesías Jesús, a través de «la madre de todas las batallas» (el Armagedón) y juzgará todo el desagravio contra su divina voluntad y por lo hecho contra Israel a lo largo de la historia, en especial contra aquellos que han saqueado a su pueblo y han repartido su tierra. Esto debería saberlo Trump, pues uno de los puntos de su «acuerdo del siglo» implica repartir las tierras del Estado hebreo.
Mención especial de Joel es la dirigida a los filisteos, pues son los enemigos más antiguos y quienes más daño le han hecho al pueblo de Israel, con quienes, precisamente, quiere negociar bajo concesiones antibíblicas el presidente Trump. No hay nada más necio que servirle en bandeja de oro al anticristo un «acuerdo de paz» que a todas luces será con el que este malvado ser se hará del poder para luego, tres años y medio después, sentarse en el trono de Jesucristo en Jerusalén, blasfemar contra Dios, perseguir a muerte al pueblo de Israel, someter al mundo entero y desatar, finalmente, la batalla del Armagedón.
¡Alguien que le diga eso a Donald Trump, por favor!

Georges Doumat B

-o-o-o- 1, 2, y 3 -o-o-o-

1 DIOS Y LOS POLÍTICOS VENEZOLANOS. Una y otra vez los políticos venezolanos de ambos sectores han asegurado la salida a la grave crisis del país, pero una cosa es la que dicen ellos y otra muy diferente es la que Dios viene diciendo desde hace más de 34 años. ¿A quién le creerá usted? ¿A los hombres falibles que no conocen qué pasará mañana o al Señor Todopoderoso y Eterno que tiene en sus manos el control de los tiempos y todo lo conoce? Dios ha dicho que el problema de Venezuela es espiritual y su salida será espiritual, sujeta únicamente a su divina voluntad. Dejemos de creer en los hombres y busquemos de manera arrepentida la salida en Jesucristo.
2 LA HONRA DE TRUMP. La Biblia enseña que «Dios honra al que le honra»; digan lo que digan contra el presidente de EE.UU. lo cierto es que ha escogido enfrentarse al mundo sin Dios y agradar al Eterno, he aquí los logros con los cuales el Señor le está honrando: Ganó el juicio político; China aumentará las importaciones de EE.UU. en 200 MMMUSD en dos años en relación con los niveles de 2017; EE.UU. está produciendo 12,8 MMBD de barriles de crudo; Norteamérica creó 225.000 nuevos empleos en enero y el desempleo es el más bajo en 50 años. Los norteamericanos y el mundo deben reconocer que Dios está en el asunto.
3 LO DIJO John Piper: “Las redes sociales tienen un propósito eterno en Dios, demostrar que era mentira que no teníamos tiempo para Él”.
Y la Biblia DICE: “Me fijaré en los que son fieles, y conmigo vivirán; solo me servirán los que vayan por el buen camino. No habitará en mi casa quien cometa fraudes, ni se presentará ante mí ningún mentiroso… Si decimos que tenemos comunión con él, y vivimos en tinieblas, estamos mintiendo y no practicamos la verdad” (Salmo 101: 6-7; 1ª Juan 1:6. RVC).

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