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El engaño de las supersticiones

Las verdades que nosotros podemos razonar son verdades naturales.
Sin embargo, encontramos verdades que aun sabiendo que existen, no podemos razonar con relación a ellas, porque se han de discernir espiritualmente.
Las supersticiones se encuentran en la categoría de lo sobrenatural.
Entre la multitud de engaños que los espíritus demoníacos ejercen sobre los pueblos, los que más daño hace son las supersticiones.
La superstición es una creencia extraña a la fe, contraria a la razón. Herencias que tradicionalmente son pasadas de generación en generación, cosa que los demonios han aprovechado a toda capacidad.
Las personas son engañadas por medios de filosofías y huecas sutilezas. Los demonios son conocedores de las Sagradas Escrituras, se valen de ellas poniendo en dificultad a todos los que no conocen las leyes que Dios ha establecido, y sacan provecho para atacar a todos.
«Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible» (Marcos 9:23). Cuando las personas creen que algo malo puede pasar si hacen lo que tradicionalmente le enseñaron que no hagan, los demonios están autorizados para hacerle daño porque como creíste te sea hecho.

19-Supersticion-WEBEjemplo: Si al pasar un gato negro por delante crees que es mala suerte, tendrás mala suerte; porque eres supersticioso; así das permiso a los demonios para que te ataquen. «Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho».
Las supersticiones en muchos casos están llevando a la población a las consultas de la santería, espiritismo, palería e idolatría; ellas llevan familias enteras a realizar ceremonias en las cuales venden sus almas al diablo sin saberlo. Por creer en las supersticiones las personas son invadidas por espíritus malignos que necesitan cuerpos humanos para vivir.
Los sueños hacen que los supersticiosos sean sugestionados y conducidos a las consultas de la santería. Atrapadas en un nunca acabar, dando sangre a ídolos que no conocen su origen. Venezuela al igual que Cuba y muchos otros países han sido invadidos por cantidades de espíritus de demonios que han sumergido al pueblo en un mar de collares, cazuelas de brujos, tumbas profanadas, sangre de gallos, velas, ron, huesos de muertos, violencia, hambre y miseria.
Superstición es una fuerza motriz espiritual, que ata y gobierna la mente.
Los niños son convertidos en víctimas de los demonios por padres supersticiosos; poniéndoles azabaches para el mal de ojo e iniciándolos en ritos de santería.
Hay un campo enorme donde los demonios pueden trabajar en la mente de los supersticiosos, a través de los amuletos, resguardos conocidos en la Biblia como terafines.
Ruego a Dios que este escrito ayude a que las personas puedan darse cuenta de que están siendo víctimas de espíritus demoníacos; que a través de un sofisticado plan invisible los demonios viven y usurpan su vida, los conducen a la perdición eterna si la muerte física lo sorprendiera en esas creencias.
Dios les Bendiga.

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