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El cuento de la Venezuela “laica”

En tiempos cuando el hoy vicepresidente ejecutivo de la República, Prof. Aristóbulo Istúriz, era ministro del fallecido presidente Chávez, declaró que «Venezuela es una nación laica»; pero ¿es eso cierto en la realidad? A las pruebas nos remitimos…

Primero, es necesario definir lo que significa laico: Que no tiene órdenes clericales. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Estado laico. Enseñanza laica (DRAE).
Sin embargo, en Venezuela se vive un laicismo nominal, pero irreal en la práctica; muy a pesar de que hemos elevado nuestra voz de protesta desde la misma redacción de la actual Constitución Nacional (1999), donde garantiza libertad de culto en su Artículo 59, y deja prácticamente sin efecto el Concordato firmado por el Estado venezolano con el Estado Vaticano en 1963, que en la realidad no se viene cumpliendo. Veamos algunos ejemplos de esta violación.
Si somos un Estado laico, entonces…
• ¿Por qué los diferentes componentes de la Fuerza Armada Nacional tienen a ídolos católicos como «patronos(as)», a quienes rinden culto en determinadas fechas religiosas y sus imágenes están presentes en casi todos los cuerteles y comandos?
• ¿Por qué no se acepta registrar una institución educativa ante el Ministerio de Educación con nombres bíblicos, sino los del «santoral católico romano»?
• ¿Por qué se sigue aceptando que una imagen (ídolo religioso) sea «patrono(a)» de ciudades, estados o del país?
• ¿Por qué se debe acatar como festivo el día de esos «patronos(as)» si no todos en Venezuela somos católicos?
• ¿Por qué se privilegia con onerosos presupuestos a fundaciones, instituciones educativas y templos católicos, siendo que nuestro país es «laico»?
• ¿Por qué se invierten grandes sumas de dinero en adquisición de terrenos y construcción de faraónicos templos para la religión romana, mientras que a otras confesiones no les dan ni un centavo? Inclusive, para nadie es un secreto que desde el mismo Estado se entorpece, obstruye y niega permisos a la Iglesia de Cristo en Venezuela para adquirir y construir sus templos; ¿es eso laicismo estatal, Sr. Aristóbulo Istúriz?
Sabemos que lo que mueve los hilos de la mayoría de los políticos es la cantidad, como la religión romana cuantitativamente es más que el resto de las confesiones, entonces todos los esfuerzos se van en complacerla y al Estado religioso que la representa, pero ¿es eso justo? ¿Acaso es legal? ¿No viola el fundamento constitucional y el propio Artículo 59 de la Carta Magna que garantiza libertad? Lo que pasa es que el Estado venezolano mira solo la libertad, no así la igualdad; lo que nos lleva a asegurar que la condición de país laico no es tal, sino que es un cuento más.
En la Biblia abundan los testimonios de hombres y mujeres de Dios que rehusaron someterse al paganismo idolátrico y darle la espalda al Señor para complacer a gobernantes enemigos de Dios, ¿no es eso acaso a lo que nos quieren someter en Venezuela al obligar a un militar cristiano a rendirle honores a ídolos muertos?, o ¿a directivos de una institución educativa a quienes no se les permite honrar a Dios colocándole un nombre bíblico a la misma?, o ¿se le impide a una iglesia adquirir y obtener los debidos permisos de construcción de su templo?
¿No se viola la Constitución acaso cuando se le impide a los cristianos entrar a las cárceles, hospitales y otras instituciones públicas para tenderle la mano a los necesitados y darles una palabra de esperanza? ¿No se atropella a los empresarios cristianos al obligarlos a cerrar sus negocios para celebrar el día de un ídolo muerto, so pena de pagarle el día doble a los empleados que laboren en tan abominable día dedicado a la idolatría de la religión imperante?
Si todos los argumentos antes descritos no nos parecen suficientes para levantar nuestra voz de protesta ante tamaña injusticia, ¿qué lo será?
Entonces, señores del Gobierno (a todos los niveles), ¿van a seguir alegando que «Venezuela es una nación laica»? Comiencen por derogar el Concordato con el Vaticano; resdistribuyan el presupuesto entre todas las confesiones religiosas o simplemente no le den un centavo a ninguna; otorguen libertad de nombrar los colegios como les plazca a sus directivos; dénle libre acceso a los penales, hospitales, entre otros, a todas las confesiones y no sólo a los de cuello clerical; y podremos así comenzar a hablar de un laicismo real. De lo contrario, eso de que Venezuela es laica seguirá siendo un cuento y nada más. No olviden que algún día a Dios tendrán que rendir cuentas por sus ejecutorias.

director@verdadyvida.org
@GeorgesDoumat

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