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El caballo de Troya en tu matrimonio, Luis y Hannia Fernández

Caballo de Troya significa: un engaño destructivo, y algo concebido como aparentemente agradable, pero que trae consigo graves consecuencias.
Todos conocemos la famosa historia de las novelas Ilíada y la Odisea, cuando los troyanos trajeron un caballo de madera como un trofeo de guerra, pero dentro del caballo venía la destrucción del pueblo troyano. Muchas veces los matrimonios tienen prácticas en su diario vivir que parecen inofensivas o inclusive hasta agradables, pero en realidad son hábitos de vida que eventualmente traen graves consecuencias.
Filipenses 2:3-4 (NVI), dice: «No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás».
El egoísmo es el excesivo aprecio que tiene una persona de sí misma y que le hace pensar y atender más sus propios intereses que los de los demás. Es el que siempre trata de sacar más provecho para sí en todas las situaciones que pueda, aunque lastime a otras personas. El egoísmo en el matrimonio se manifiesta cuando pones tus deseos, gustos y tu autosatisfacción antes que las de tu cónyuge.
Cuando no escuchas a tu cónyuge y le pones atención a sus deseos y gustos, cuando no compartes con su familia, cuando no tomas en cuenta las necesidades de tu pareja y las de tu familia; son ejemplos de egoísmo. El egoísmo agrada a tu propio ser y te puede hacer sentir «muy bien» por momentos, pero dentro de ese egoísmo esta la destrucción de tu matrimonio y tu familia.  
«Quien teme al Señor aborrece lo malo; yo aborrezco el orgullo y la arrogancia, la mala conducta y el lenguaje perverso… Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría» (Proverbios 8:13; 11:2).
El orgullo es una actitud altiva, soberbia, arrogante y prepotente que hace sentir a la persona muy fuerte, muy capaz, autosuficiente y superior a los demás. De momento es una sensación de grandeza, pero dentro de ella esta una poderosa semilla de destrucción.
Cuando no se reconocen los errores, cuando no se acepta que tu cónyuge puede tener la razón y no tú, cuando no eres capaz de pedir perdón y te portas indiferente, cuando usas lenguaje hiriente, estás evidenciando la presencia de orgullo en tu vida.
En 1ª Corintios 15:33, leemos: «No se dejen engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres». El mismo pasaje en la Nueva Versión Internacional, dice: «No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres».
Las malas amistades. Hay amistades que son aparentemente buenas y agradables, pero lesionan la integridad del matrimonio. Hay conversaciones que te pueden parecer inocentes o bien intencionadas, pero pueden corromper las buenas costumbres, por ejemplo, las mentiras.
Las amistades de un matrimonio, tienen que ser amistades de los dos, que ambos se sientan cómodos con las mismas. Además, deben ser amistades que tengan un estilo de vida saludable, que tengan buen testimonio en su vida y que sean transparentes.
Si tienes amistades desde la infancia y tal vez muy queridas, pero no son del agrado de tu pareja, debes dejarlas, por más cercanas que sean. Tu cónyuge tiene prioridad y por la estabilidad del matrimonio debes abandonar toda amistad que no le agrade a tu pareja. Puede que tu cónyuge tenga una imagen incorrecta de tu amistad, no obstante, no puedes exponer tu matrimonio por ninguna amistad.
Si has identificado hábitos destructivos en tu vida como el egoísmo, el orgullo o malas amistades, toma la decisión hoy mismo de corregir esos hábitos y vivir de acuerdo a las instrucciones del Señor.
¡Tu matrimonio y tu familia son el regalo más preciado que Dios te ha dado. Cuídalos!

Luis y Hannia Fernández
Pastores y consejeros
luisyhannia@libresparaamar.org

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