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El “bachaqueo” y la Biblia

Inicialmente aclaremos para quienes nos leen en otras naciones que «bachaqueo» se conoce al comercio informal y delictual que se inició en la frontera de Venezuela contrabandeando a Colombia, Brasil, Trinidad y otras islas del Caribe, productos subsidiados y regulados por el gobierno venezolano destinado a los sectores más desposeídos. Los «bachaqueros» o contrabandistas van en fila así como la que hacen los bachacos.

Pero al poco tiempo este tipo de comercio delictual se trasladó a todos los lugares del país donde se expenden productos regulados, no sólo comestibles, sino medicinales, de limpieza, higiene personal, cauchos, entre muchísimos otros que hoy hacen interminable la lista.
Según fuentes oficiales, el bachaqueo es un delito que atenta contra el pueblo venezolano que ya pasa el 20 por ciento de la producción nacional sólo en la frontera; este delito es realizado por grupos que tienen por oficio comprar los productos en los automercados que venden a precios controlados. Otras son las mafias organizadas en cooperativas fantasmas, se abastecen de grandes intermediarios que tienen relación con empresas productoras, todas ellas manejadas por entes oficiales bajo la supervisión de componentes militares.
¿Dónde radica el mayor problema del «bachaqueo»? Cuando grupos y hasta familias enteras se hacen de productos con precios controlados y adquiridos a bolívares 6,30 por dólar y luego los expenden hasta con un 1.000 por ciento por encima de su valor regulado; lo cual constituye un grave pecado por su abusivo ingrediente de usura y avaricia. Veamos algunas porciones bíblicas donde Dios condena este tipo de actividades (los énfasis son añadidos):
«¿Y no habrán de burlarse de ti, y de lanzarte sarcásticos refranes? No faltarán quienes digan: “¡Ay de ti, que acumulabas bienes ajenos! ¿Hasta cuándo habrías de amontonar lo que a otros arrebataste?”… ¡Ay de ti, que codicias ganancias injustas para tu casa, y que pones en alto tu nido para escaparte del poder del mal!» (Habacuc 2:6,9).
Jesucristo «también les dijo: “Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea”» (Lucas 12:15).
«Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. Por estas cosas viene el castigo de Dios» (Colosenses 3:5-6. NVI).
«Los que quieren enriquecerse caen en la trampa de la tentación, y en muchas codicias necias y nocivas, que hunden a los hombres en la destrucción y la perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual algunos, por codiciarlo, se extraviaron de la fe y acabaron por experimentar muchos dolores» (1ª Timoteo 6:9-10).
¿Piensan acaso que quienes cometen estos actos delictivos -bachaqueo- al explotar a su semejante necesitado por hacerse de un dinerito extra, que escaparán a la maldición que acarrea al usurero para quien el dinero es su dios?
«Si en tu provincia ves que se oprime a los pobres, y que se tuercen el derecho y la justicia, esto no debe asombrarte, porque sobre un alto oficial hay otro más alto, y por encima de ellos hay uno más alto» (Eclesiastés 5:8).
¿Piensan los «bachaqueros» que Dios -el más Alto- no les está viendo, que el Señor no hará justicia al pobre y al oprimido por este delictivo comercio? Qué tristeza que gente así no preste atención a la Palabra de Dios para vivir según sus dictámenes y tener una vida y familia bendecidas, más allá de los recursos que puedan acumular en este mundo.
«El que da al pobre, nunca a pobre llegará; el que se niega a verlo, será maldecido. Si los malvados triunfan, la gente se esconde; pero cuando mueren, los justos florecen» (Proverbios 28:27-28). ¿Piensan acaso que el «bachaqueo» existirá siempre? ¿Acaso alguien vivirá por siempre en esta tierra? ¿No saben que explotar al pobre que necesita de esos productos regulados acarrea maldición y juicio divino? ¿De qué les servirá el dinero que acumulen por «bachaquear» cuando comparezcan ante Dios en el juicio final; podrá ese dinero librarles de la sentencia divina?
Existe una única solución, y la Biblia también nos la señala: «Éste es el mensaje que hemos oído de Él, y que les anunciamos a ustedes: Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna… si vivimos en la luz, así como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1ª Juan 1:5-9). Amigos «bachaqueros», obedezcan hoy mismo a este llamado divino…

director@verdadyvida.org
@georgesdoumat

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One comment

  1. Excelente! Gloria a Dios por su palabra.

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