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El amor es verbo, no un sustantivo, Luis y Hannia Fernández

El verdadero amor es acción

¡El Amor es acción, no un concepto emocional!  
La mayoría de personas en el mundo entienden el amor como un concepto emocional que produce cosquillas en el estómago y una fuerte atracción hacia otra persona. También lo confunden con la pasión que es una emoción que mueve fuertemente la voluntad de las personas aún por encima de los compromisos y deberes de las personas. La pasión es una emoción tan fuerte que puede hacer perder la razón a muchas personas. Pero la pasión no es amor
La mayoría de personas en el mundo ven el amor como un sentimiento o una emoción y por esta razón no logran disfrutar de lo que es el verdadero amor. ¡Y como lo consideran un sentimiento o una emoción, cuando ese sentimiento ya no esté, pues simplemente se acabó el amor y es tiempo de buscar un nuevo amor! 
El verdadero amor es acción. Veamos lo que nos dice la Biblia acerca del verdadero amor: «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1ª Corintios 13:4-8). 
Aquí podemos ver claramente que lo que la Biblia enseña del verdadero amor no son sentimientos, sino decisiones. amar es acción o acciones en favor de una persona. Amar es estar dispuesto a sufrir por el bienestar de otra persona. Amar es pensar siempre lo bueno de otras personas, amar es servir, atender, apoyar, acompañar, dar a otras personas. En el matrimonio, amar es procurar con acciones el bienestar de tu cónyuge permanentemente
Lo maravilloso de este amor a la manera de Dios, es que va a producir un sentimiento y una emoción de pareja y un gozo de estar juntos y compartir la vida para siempre. Esto se debe a que la decisión de amar a la manera de Dios siempre está enfocada en el bienestar del otro. Este amor nunca se acaba, y al sentirse atendidos mutuamente va a producir esa sensación de bienestar y gozo que les permitirá disfrutar de las cosas lindas de la vida. 
Este amor es además incondicional. El amor por decisión debe ser incondicional, de manera que, aunque el cónyuge falle, la decisión de amar está por encima de los defectos del cónyuge. Unas veces fallará el hombre y otras fallará la mujer; pero si ambos tienen la disposición de amarse a la manera de Dios, podrán superar cualquier dificultad y mantener el gozo y la alegría de una relación saludable. 
Amar como verbo, no es fácil, pero si tomamos la decisión de hacerlo y vivir con la decisión de amar por encima de los defectos del cónyuge y procurando siempre su bienestar, la probabilidad de obtener un matrimonio saludable es muy alta.
Puede que tu matrimonio haya sufrido mucho por causa de que han vivido simplemente un amor sentimental o pasional y quizás sienten que se acabó el amor o que ya no sienten casi nada el uno por el otro. COMIENCEN DE NUEVO. Nunca es tarde para comenzar a amar con acciones que beneficien a tu cónyuge. Comiencen hoy mismo a amarse a la manera de Dios. Tomen la decisión de perdonarse y dejar atrás los errores mutuos del pasado y comiencen una nueva vida haciendo del amor un verbo y no un sustantivo.  
¡Tu matrimonio y tu familia son el regalo más preciado que Dios te ha dado. Cuídalos!

Luis y Hannia Fernández
Pastores y consejeros
luisyhannia@libresparaamar.org

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