Home / Actualidad / El 6 de enero

El 6 de enero

Diversos autores antiguos ven la venida de los magos como el cumplimiento de profecías acerca de los reyes que vendrían a Israel, surge la tradición de llamar a estos magos de Oriente los “Reyes Magos”

Mientras en el Occidente se iba estableciendo el día 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, el Oriente seguía su curso…
En cuanto al otro tema que pronto se unió a las celebraciones del 6 de enero, es decir, la visita de los magos de Oriente, este fue principalmente de origen occidental. Naturalmente, puesto que el episodio mismo se encuentra al principio del Evangelio de Mateo, hay referencias a él desde fecha temprana. Por ejemplo, aun sin mencionar a los magos mismos, Ignacio de Antioquia, a principios del siglo segundo, parece referirse a ellos en los siguientes párrafos, frecuentemente citados:
Y quedó oculta al príncipe de este mundo la virginidad de María y el parto de ella, del mismo modo que la muerte del Señor. Tres misterios sonoros que se cumplieron en el silencio de Dios.
Ahora bien, ¿cómo fueron manifestados a los siglos? Brilló en el cielo un astro más resplandeciente que los otros astros. Su luz era inexplicable y su novedad produjo extrañeza. Y todos los demás astros, juntamente con el sol y la luna, hicieron coro a esta nueva estrella, pero ella, con su luz, lo sobrepuja va a todos. Sorprendiéronse las gentes, preguntándose de donde pudiera venir aquella novedad tan distinta de las demás estrellas (Epístola a los efesios 19; BAC 65-458).
Unas pocas décadas más tarde, Justino Mártir declara que “apenas hubo nacido [Jesús] unos magos vinieron a adorarle de la Arabia, después de presentarse a Herodes” (Diálogo con Trifón 78.4; BAC 116:440). Igualmente, un escrito tradicionalmente atribuido a Tertuliano afirma que los magos eran procedentes de Arabia (Contra los judíos 9). Pero ese documento es de origen dudoso, y bien pueda haber sido escrito algo más tarde por otra persona.
En los escritos de Tertuliano sí encontramos dos referencias interesantes a los magos de Oriente. En una de ellas. Comenta sobre la profecía de Isaías 8:4: “… Porque antes que el niño sepa decir mi papá y mi mamá, la riqueza de Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria”. Tertuliano une esto con otro pasaje en el Salmo 72:10: “Lo reyes de Saba y de Seba le presentarán tributo”. Y entonces arguye que estas profecías se cumplieron con la venida de los magos:
Estos magos de oriente se acercaron al Cristo recién nacido y le presentan, todavía en su infancia, dones de oro e incienso. Esto ciertamente quiere decir que el niño ha recibido las riquezas de Damasco sin hacer batalla y sin arma alguna… Porque en el Oriente normalmente se pensaba que los magos eran reyes. Antiguamente Damasco le pertenecía a Arabia… y sus riquezas ahora Cristo ha recibido, al recibir las primicias de ellas en el oro y las especies, mientras que los despojos de Samaria eran los magos mismos. (Contra Marción 3,13; PL 2:339).
De Aquí, y de muchos otros pasajes en que diversos autores antiguos ven la venida de los magos como el cumplimiento de profecías acerca de los reyes que vendrían a Israel, surge la tradición de llamar a estos magos de Oriente los “Reyes Magos”.
En otro pasaje, Tertuliano refuta la idea de que el hecho de que los magos conocieron de la venida de Jesús observando las estrellas es prueba del valor de la astrología. En una interesante interpretación alegórica del pasaje, Tertuliano afirma que lo que les fue dicho a los magos, que regresaran “por otro camino”, no se refería a que tomaran otra ruta para regresar a su casa, sino más bien a que debían ahora buscar otro camino para conocer la verdad (De la idolatría 10).
Poco antes de Tertuliano, Ireneo parece ser el primero en expresar lo que después vino a ser tradición común, que los dones que los magos le ofrecieron al niño tenían un significado simbólico: Después, conducidos por la estrella a la casa de Jacob el Emmanuel, hicieron ver, por los presentes que le ofrecieron, quien era el que estaba siendo adorado: la mirra significaba que era el que por nuestra raza humana mortal moriría y seria enterrado; el oro, que era el rey cuyo reino no tendría fin; el incienso, en fin, que era el Dios que venía a hacerse conocer en Judea y manifestarse a los que no le buscaban. (Contra las herejías 3.9.2; GAF 5:312).
La tradición que afirma que los magos eran tres se deriva de este énfasis en los tres dones que Mateo menciona, oro, incienso y mirra. Aunque esta es la tradición más conocida, también existen tradiciones antiguas- por ejemplo en Siria- donde se les da otro número, a veces hasta 12. En cuanto a los nombres, el primer lugar en que se encuentran más o menos como los conocemos hoy es en un escrito en griego que parece haber sido producido alrededor del año 500. Traducido al latín se conoce como los Excerpta latina Barbari. Allí, en medio de una lista de los gobernantes romanos, se nos dice que cuando Augusto reinaba, y siendo cónsules Lépido y Arruto, “el primero de enero los magos le trajeron dones [a Jesús]. Los nombres de los magos eran Birthisarea, Melichior y Gathaspa”.
Es en el siglo cuarto que empezamos a encontrar numerosas referencias a la historia de los magos. Epifanio la utiliza como un modo de refutar a los ebionitas, quienes negaban la divinidad de Jesús, diciendo que el que vinieran los magos a él contradice lo que pretenden los ebionitas, pues “el hecho de que adoraran a Cristo muestra que el que nació era verdaderamente Dios, no solamente hombre” (Panarion 30). Y por la misma época Basilio el grande utiliza la historia de los magos en su polémica contra el judaísmo, diciendo que la venida de los magos indica que los judíos, quienes debían creer en Cristo, no lo harían, mientras los gentiles sí creerían en él. Al mismo tiempo, el énfasis en el significado simbólico de los tres dones de los magos se iba reflejando en la idea de que los magos eran tres.
Todos estos pasajes, sin embargo, se refieren, no a una fiesta particular que la iglesia celebrara, sino más bien al pasaje bíblico en el cual se habla de los magos. La fiesta que se celebrara en Oriente era la “Epifanía”- palabra que significa “manifestación”-, que se centraba en la manifestación de la presencia de Dios al mundo en la persona de Jesús. Por esa razón, la Epifanía, que se ocupaba principalmente al nacimiento de Jesús, se ocupaba también de otras manifestaciones, entre las cuales se contaba el milagro en las bodas de Caná. No es sino en el occidente, a partir del siglo cuarto tenemos claras señales de que el día de Epifanía se ocupaba principalmente de la venida de los magos…   

Justo L. González
Historiador y escritor
Tomado de su libro “LA NAVIDAD: Origen, significado y textos”. Editorial Mundo Hispano. 2019. Usado con permiso.

About Verdad y Vida

Check Also

Acerca de las vacunas y las libertades individuales

En recientes días se llevó a cabo una encuesta en Latinoamérica acerca del tema de …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *