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Dios tenga misericordia de nosotros, Edgardo Medina

La ira santa y la impotencia vienen a mi cuando oigo decir a los dirigentes políticos: “Quédense en sus casas”, es muy fácil decirlo cuando tienes todo en tu casa / Freepik

Con mucha tristeza desde la puerta de mi casa veo pasar por la calle de enfrente a niños, adultos y ancianos, como sonámbulos con su mirada hacia el suelo, y la tristeza en su cara que reflejan la aflicción que han estado pasando en los últimos meses, en especial este último mes de abril, posiblemente se acostaron el día anterior sin haber comido ni un bocado de comida y, por supuesto, sin tener nada para desayunar; posiblemente sus pensamientos sumergidos en la desesperación y quizás diciéndole a Dios: ‘muéstranos Señor tu misericordia y tu justicia, ten piedad de nosotros’. Quizás muchos de ellos no conocen a Dios, pero han oído hablar de Él, y en la miseria y desesperación tratan de buscar una respuesta a lo que está pasando. Y luego los veo retornar a sus casas con las manos vacías.
Y la ira santa y la impotencia vienen a mi cuando oigo por la radio o la televisión decir a los dirigentes políticos, que son los culpables por esta situación de hambre y sed que vive mi país: «Quédense en sus casas»; es muy fácil decirlo cuando tienes todo en tu casa, cuando abres tu nevera o tu alacena y está full de comida o tus tanques están llenos de agua, pero qué de aquellos que no tienen ni un pedazo de pan para desayunar, y ven y oyen a sus hijos pedirles comida o agua para tomar. Se llenan la boca diciendo les llevaremos las bolsas o cajas de comida a su casa o algunas veces mintiendo dicen que han repartido comida a todas las comunidades.
¡Qué triste que a nuestro pueblo lo traten como animales, como a camellos!, la última vez que se le vendió el Clap a casi toda la población del pueblo donde vivo, Altagracia, fue el 4 de marzo y desde hace 40 días no llega el agua al municipio Gómez. ¿Puede una familia quedarse en paz en su casa quizás esperando la muerte?, porque si no los mata el virus, los mata el hambre. Por favor señores que tienen el poder en sus manos ayuden al pueblo, que Dios tendrá misericordia de ustedes en el día del juicio. Y cada uno sin excepción tendrá que dar cuentas a Dios por lo que hizo en esta tierra sea bueno o sea malo. «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados».
Bendiciones. Bendiciones. Bendiciones. 

Edgardo Medina
Pastor y médico
Altagracia. Isla de Margarita, Venezuela

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