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“Dios actúa en medio de nuestras adversidades”

Su amiga doctora entró a la habitación y le dijo: “¡Hubo un milagro! Los tres soplos mistarles desaparecieron, el corazón se encogió como el de alguien de 25 años. Medicamente no podemos explicar esto porque pasa unos dos o tres años después de ser operado, a ti te pasó en segundos”

El pastor Guerra comparte una poderosa experiencia cuando murió mientras lo operaban del corazón y recibió en el cielo un mensaje para la Iglesia y su liderazgo

El pastor David Guerra, quien dirige la iglesia Comunidad Cristiana de Avivamiento Gran Cruzada de fe junto a su esposa Leyda, vivió una experiencia sobrenatural y vio la mano de Dios obrar en favor suyo en uno de los momentos más adversos de su vida. Asistió a una consulta médica de rutina, y visitó el consultorio de unos amigos cristianos, en quienes confía mucho. Le hicieron una radiografía y exámenes de sangre.
Al volver la doctora con los resultados, se notaba alarmada y comenzó a preguntarle al pastor David cómo se sentía y a tomar medidas de precaución como para una persona enferma. «Siéntate y quítate los zapatos, acuéstate en la camilla», le decía la doctora, pero el pastor no entendía por qué, él se sentía bien. Veía a la doctora y enfermeras entrar y salir del consultorio, la escuchaba llorar detrás de la puerta, y a pesar de tener paz en su corazón, quería saber qué estaba pasando.
Finalmente la doctora entró y le dijo: «tú tienes que mantenerte en un reposo absoluto, no puedes moverte». Al preguntarle por qué, ella le respondió que tenía el corazón recrecido al punto máximo de la caja toráxica, tres soplos mistrales y una válvula que no funcionaba. «La cosa es seria David», dijo.
Él recordó que al día siguiente tenía que celebrar unos bautizos y el domingo debía estar en la iglesia predicando en tres servicios, pero a pesar de ello, se vistió, se puso sus zapatos y le dijo: ¿qué vamos a hacer? La doctora le refirió con el mejor especialista del país, quien justamente estaba viajando de regreso y lo podía atender tres días después, el lunes. A pesar de la seria condición, el pastor asistió a los bautizos y predicó en sus servicios el domingo, ya que su compromiso es con Dios, ese mismo Dios que lo ha sustentado todos estos años.
Todo este tiempo «pensaba que eran mis pulmones», pero el lunes en consulta los médicos confirmaron que era su corazón. «Tienes un problema. El corazón tiene como unas anclas, normalmente está anclado, las tuyas se soltaron, tienes una válvula perforada, una de las dos compuertas del corazón está caída, la sangre no podía ser purificada correctamente. No vamos a hablar de los soplos mistrales porque eso sería otra cosa. El corazón está a punto de explotar, ya no aguanta más», fue el diagnóstico de la ciencia médica.
«¿Lo podemos resolver?», preguntó el pastor. «El médico me veía y dijo: Bueno… podemos, pero lo que realmente quería decirme es que en medio de la crisis que vive Venezuela, lo que necesitaba era un milagro, porque la operación era bien difícil para lo médicos, pero yo lo tomé tranquilamente», aseguró Guerra.
Los médicos insistían, «tú has tenido que haber muerto hace año y medio atrás, tres años o 10 años atrás porque la condición en la que estás no es como para estar vivo. Nadie con un corazón en la situación en la que está el tuyo camina por las calles, se ríe, predica, bautiza, nadie lo hace porque es la condición para estar muerto». A lo que el pastor respondió: «el que me ha mantenido hasta ahorita me va a seguir manteniendo. ¿Cuándo se puede… hoy mismo? Los doctores no entendían mi ánimo y disposición para operarme. Luego supe que todo el que entra a una operación como esa sale muerto», recordó.

MOMENTOS DECISIVOS

Confesó Guerra que a menos que haya alguien con un poder superior a toda la vida y la muerte, para la ciencia nadie puede vivir con una válvula perforada, soplos mistrales y compuertas caídas, considerando que los soplos mistrales no te dejan respirar. «Yo vi a mi Dios actuar», dijo.
En medio de todo este episodio, su esposa Leyda nunca se apartó de su lado. «Cuando me montaron en la camilla le dije al Señor: estoy listo. Me hicieron dos operaciones, un cateterismo para revisar primero si había alguna obstrucción. Eso duró como 20 minutos. Después me despertó y me dijo: estás listo. Yo sentía que tenía fuerzas para pararme y moverme, pero el médico no me dejaba, me levantaron con las sábanas y me pasaron a otra camilla. Cuando me llevaban a la otra operación le dije: Bueno, Dios, ya salí de la primera y ni siquiera me di cuenta y todo estaba bien, la segunda me imagino que también».

EXPERIENCIA SOBRENATURAL

En quirófano, cuando los médicos sacaron el corazón para poder trabajarlo, y sorpresivamente seguía latiendo, no se paraba. Ellos pensaban que el paciente se iba a morir porque si el corazón no se detenía, no podían arreglarlo. La enfermera principal que estaba en la operación asiste a la iglesia del pastor Guerra y ella recuerda que oraba y declaraba el Salmo 23 sobre la vida del pastor.
Finalmente el corazón se detuvo y los doctores comenzaron a trabajar. En ese mismo momento «yo me despierto. La hermana de la iglesia me pone la mano en el hombre y me dice, cálmese pastor, todo está bien, cálmese, está saliendo perfecto», dijo. Los médicos tenían el corazón en las manos y no se movían de la sorpresa de que el paciente se hubiese despertado. «Lo único que sentí era como un colchón de aceite caliente vaciado en mi cuerpo. Esto era como para dormir, porque en medio de tanto frío ese calorcito era agradable. Y ya no supe más de mí», recordó.
Me vi en una llanura con grama baja, me daba por los tobillos y a lo lejos yo vi un gran ejército. Me decía: ‘yo sé que a alguno de estos le voy a golpear, sé que no voy a ganar pero a alguno tumbo al piso’. El ejército se acercaba a mí, ellos y abrieron como un ‘v’ y se pusieron todos detrás de mí. «Nosotros estamos aquí para ayudarte», dijeron los miles de ángeles. «Allí entendí que era el ángel de Jehová», relató Guerra.
«Allí está el ángel de Jehová para ayudar en medio de una situación como esa. Quizá los médicos no tenían la destreza pero ahí estaba Dios colocándoles la destreza que ellos necesitaban y dándoles las direcciones que ellos necesitaban. Por eso creo que los ángeles, ellos acampan a mi alrededor, estuvieron allí y siguen estando porque me dijeron: ‘vamos a estar ahí contigo porque vas a seguir necesitando de nosotros’».
Luego, un niño como de ocho años me tomó de la mano y me dijo quiero que camines conmigo, y yo entendía por dónde me quería llevar y por más que uno no quiera caminar, por donde te lleven vas a ir, usted no tiene opción de arrepentirse para que luego no pienses que se van a poder arrepentir, yo trataba de pensar en el perdón y no podía. La mente sigue pero no se puede. No hay arrepentimiento cuando pasas por ese valle. Por eso hoy Dios me tiene de pie, para decirles que solo aquí puedes arreglar sus asuntos y las cuentas con Dios, el momento es aquí», exhortó.
El niño le mostró dos lugares: los cielos y «el lugar de los vivos, eso me pegó y al mirar vi un salón grande y largo y se prendían luces, y cuando se prendían veía a las personas, me gritaban: ¡ayúdame, ayúdame! Yo me decía, qué ayuda necesitan porque no los veo atados, no veo que alguien los esté puyando, no los estoy viendo como en cadenas, no los veo en una jaula… ¿Cómo te ayudo, si estás libre?, sal de ahí, camina. Pero la persona no lo hacía, no hablo de gente muerta sino viva», explicó.
Aseguró que en el mundo espiritual cuando se habla con alguien usted sabe quién es esa persona, cuando usted la mira usted sabe quién es. «Inmediatamente reconocí a muchos pastores, líderes, evangelistas, profetas y eso me extrañó porque pensé que ese lugar no era para ellos, sino para personas con una condición espiritual diferente. El niño me dijo: ‘te estoy paseando para que tú les hables, para que ellos sepan’».
Yo veía gente en cautiverio. La preparación y la enseñanza es un asunto importante para nosotros. Cuando yo solamente oigo o leo, pero no aprendo o no desarrollo ese aprendizaje, estoy muerto espiritualmente, no importa que yo lea la Biblia todos los días. Quien no tiene conocimiento de Dios está cautivo. Una mala enseñanza es una cautividad para nosotros.
Luego de eso, lo llevaron a un lugar donde habían unos seres, como animales grandes, como búhos grandes, estaban sueltos y salían a la puerta y le decían: «nosotros vamos a volver». El pastor no les temía y se los decía. «Esos animales estaban en salones y todos estaban sueltos. Había uno en especial que sí lo tenían agarrado tres seres, tres ángeles, ese me decía malas palabras, me maldecía y decía que me quería comer y ellos los tenían agarrado. Así que yo entendí que en el mundo espiritual hay ángeles que van a agarrar a los que me quieren venir a hacer daño. Hay ángeles de Jehová», dijo.
«Me pasaron por un lugar donde había unos hoyos malolientes, y de ellos salían seres, estaban sueltos, podían salir, eran feos, ¿qué sucederá si los sueltan?, me preguntaba. El que entra a esos sitios, no lo van a meter con esos seres, ellos están destinados para algo. Lo que yo miré es que ellos estaban a punto de salir, si ellos estaban a punto de salir, ¿qué podemos nosotros hacer?», se cuestionó el pastor.

DE VUELTA A LA TIERRA

«Terminan la operación, que salió perfecta, me acomodaron la puerta, me pusieron una válvula nueva milimétrica, eso significa que Dios metió su mano porque con la escasez, encontraron justamente la que me quedó perfecto en el corazón, solo Dios tiene eso guardado en sus almacenes para atendernos». En Terapia Intensiva, mandaron a que le quitarán el tubo, ya que él podía respirar por su cuenta. Tras analizarlo por un rato, el médico lo autorizó. También sentía un calor extremo, pensaba que el aire acondicionado estaba dañado y pedía a los médicos que lo revisaran, pero hacía frío como en el polo norte para los demás. Tenía mucha sed, pero no podía tomar agua, así que después de un rato de insistir, le dieron unos cubos de hielo, «Todas estas cosas tienen un simbolismo en todo lo que vi», aseguró.
A las 10 de la mañana, pocas horas después de la operación, trajeron una máquina a la habitación para tomarle unas placas, nuevamente los médicos comenzaron a correr, entrar y salir de la habitación.
Su amiga doctora entró a la habitación y le dijo: «¡Hubo un milagro! Los tres soplos mistarles desaparecieron, el corazón se encogió como el de alguien de 25 años. Medicamente no podemos explicar esto porque pasa unos dos o tres años después de ser operado, a ti te pasó en segundos». Los médicos se cuestionaban todo, «¿cómo pasó, quién es él? Eso es imposible, no puede ser», decían.
«Hay alguien más poderoso que todas esas cosas. Siempre hay una respuesta, Dios actúa en medio de nuestras vidas, de nuestras crisis. Usted y yo tenemos una gran oportunidad, si esos seres son sueltos, eso quiere decir que estamos viviendo los últimos tiempos y Jesucristo está a la vuelta de la esquina. Piense en esto, transmítaselo a otros, lea la Biblia, repítela en todo momento. El tiempo es ahora…», finalizó diciendo el pastor David Guerra.◄

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