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“Difícilmente una traducción superará a esta belleza literaria”

“El nombre de Casiodoro de Reina, fue incluido en el Índice de los Libros Prohibidos, como autor del que había que huir como la peste”

Cristian Gómez, es un hombre rodeado de cuantiosas biblias, su puesto lo conlleva a hurgar cotidianamente los sagrados textos desde un punto investigativo, puesto que se desempeña como Presidente del Museo Maná, ubicado en el país azteca. Esta institución al frente de Gómez «surgió como iniciativa de una asociación civil con el objetivo de dar a conocer la importancia de las Escrituras como fundamento de la fe y de la cultura occidental».
Desde su posición, nos relata lo transcendental de la vilipendiada Biblia del Oso.

¿Cuál es el valor histórico de la Biblia del Oso?
– Celebramos 450 años de la versión castellana del libro más influyente, leído, traducido y perseguido de la historia. La Iglesia Evangélica de habla hispana ha conocido a Jesús por varias generaciones que suman millones de personas durante estos más de cuatro siglos y reflexionando la Palabra de Dios desde esta traducción.

¿Qué aporte le dio Casiodoro de Reina al impulso del protestantismo del mundo hispano?
– Casiodoro era clave en la reforma española, por ello el Rey Felipe II puso precio a su cabeza: «Su Majestad ha gastado grandes sumas de dineros por hallar y descubrir al dicho Casiodoro, para poderle detener, si por ventura se encontrase en las calles o en cualquier otro lugar, prometiendo una suma de dinero a quien le descubriese». Una relación del auto de fe de Sevilla de 1562 en el que se quemó su efigie le condena, relajada su estatua por heresiarca luterano dogmatizador; eso significa otorgarle el honroso título de maestro de herejes, en tanto que gracias a él la mayoría de los monjes se hicieron cristianos. Otros le llamaron: «El Moisés de los españoles». Conocedor de las lenguas bíblicas, además de latín, alemán, francés e inglés, se dedicó a pastorear exiliados españoles, italianos y franceses; escribió una confesión de fe, una historia de la Inquisición, luchó por la tolerancia y armonía entre las denominaciones cristianas y fundó una institución para ayudar a los cristianos pobres exiliados.

¿La condición clerical de Casiodoro de Reina influyó en él para incluir los libros deuterocanónicos en la Biblia del Oso?, ¿trajo eso algún conflicto al movimiento reformista protestante en España?
– Recordemos que trasmitida en latín, la Biblia no podía ser leída por el pueblo que debía conformarse con catecismos, pinturas y leyendas. Los papas calificaban de «herejes» a quienes osaran traducir la Biblia. La Inquisición perseguía y quemaba Biblias y predicadores. El nombre de Casiodoro se incluyó en el Índice de Libros Prohibidos como autor del que había que huir como la peste. Para que la Biblia pudiera circular por España, América y otros territorios del Imperio debía parecer una traducción católica. Incluía los llamados desde el Concilio de Trento deuterocanónicos, en el orden de la Vulgata. Pero recordemos que también estaban en la Biblia de Lutero. Aunque ambos traductores indicaron en sus prólogos que esos libros no eran autoritativos.

¿Aportes que le dio la Biblia del Oso a la traducción de nuevas versiones en español?
– Difícilmente una traducción superará en cuanto a belleza literaria a la traducción de Casiodoro; así que muchas versiones posteriores la han seguido en estilo, incluso católicas y hasta en inglés. Pero sobre todo, que las múltiples traducciones actuales cumplen al anhelo de Casiodoro expresado en su amonestación cuando dice que el diablo no cesará de resistir a los libros de la Santa Escritura, porque sabe muy bien cuán poderoso instrumento es este para deshacer sus tinieblas. El traductor tuvo claro que desde su trabajo «ni los pretextos cautelosos, ni el fuego, ni las armas, ni toda la potencia del mundo podrán ya impedir que la Palabra de Dios corra por todo tan libremente como el sol por el cielo».

A su juicio, ¿cuáles son los aspectos culturales y espirituales más relevantes de la Biblia del Oso?
– El español es hablado hoy por 567 millones de personas. Nacida en el Siglo de Oro de las letras castellanas, la bellísima traducción literaria de la Biblia del Oso, se publicaba por primera vez en 1569. Fue 35 años anterior al Quijote, pero más desconocida en tanto que perseguida. Ha influido ampliamente a la literatura, el derecho, la filosofía y la religión del mundo hispanoamericano desde el siglo XIX en que se volvió a conocer. Prohibir la Biblia al pueblo con el pretexto que no la entendería era censurar la libertad de pensamiento, imprenta, religión y expresión, lo que sumió a Hispanoamérica en el oscurantismo. Frente a esos argumentos, Casiodoro influyó para enriquecer la cultura hispana considerando que: «La Luz y la Verdad a nadie pueden engañar ni entenebrecer… es una tiranía execrable que a los más la quiten… Si es la verdadera sabiduría, ¿quién la ha más menester que los más ignorantes?, perverso juicio es que por evitar el inconveniente de los errores, priven a todos del medio con que podrían salir de la ignorancia».
Muchos amantes de la versión de Casiodoro de Reina, luego revisada por Valera, han criticado y hasta rechazado las versiones modernas por considerar que cambiaron frases de ella, cuando en realidad fue que hallaron manuscritos más antiguos que los usados por Reina.

En su opinión, ¿en qué ha afectado o beneficiado al estudio de la teología?
– Hasta 2019, la Biblia ha sido traducida al menos en porciones a más de 3300 idiomas de los 7108 que hay en el mundo. Tenemos unos diez mil manuscritos en hebreo y griego que garantizan la fidelidad de su transmisión; pero hay que reconocer que los manuscritos tienen variantes que no afectan las doctrinas fundamentales, pero que son naturales en el proceso histórico de copiado. Comparar manuscritos hallados más recientemente con más de mil años más antiguos, nos permite acercarnos mejor a la reconstrucción del texto original de la Biblia, el cual no tenemos a la mano.

CRISTIAN GÓMEZ

Filósofo y Teólogo. Presidente de Maná, Museo de las Sagradas Escrituras, ubicado en México. Comenzó a coleccionar biblias en 1974 y es en el año 2000 cuando funda esta institución para compartir ese cúmulo con la gente. Un dato interesante, es que cuentan con más de 1500 ejemplares los cuales se encuentran bajo su estudio y custodia, referencia indispensable para el mundo bibliológico.

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