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Desde adentro, Otoniel Font

No importa el régimen social que haya, la iglesia tiene que seguir creciendo porque es una nación dentro de las naciones

La iglesia no está para levantar líderes para la iglesia, sino para la sociedad / Freepik

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).
Estas son las últimas palabras de nuestro Señor Jesucristo. Con ellas, nos manda a la acción y a continuar con la obra que él comenzó. Nosotros no podemos hacer nada a nivel de la redención del hombre. Esa obra es única y exclusiva de nuestro Señor Jesucristo. Él es el único sacrificio, el único perfecto para poder hacerlo. Pero sí declaró que todos nosotros debemos continuar con esta labor de ir y hacer discípulos.
Es importante entender que quien dijo esto no fue cualquier persona, lo dijo Jesús, y tenemos que verlo dentro de uno de sus títulos. Él lo dijo como el rey que es. El lenguaje de la gran comisión es lenguaje de reino. Él dijo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Es el rey quien está hablando. Tenemos que saber que esta es una orden de un rey. Pero muchos no llegan a entender que Jesús no es tan solo nuestro Salvador, sino también nuestro rey. Tú tienes que llevar tu voluntad y todo tu ser a someterlo al reinado de Jesús. Y una de las cosas que él pide es este mandato de la Gran Comisión.
Jesús dijo: por tanto id y haced discípulos a todas las naciones. Jesús usó un término para naciones que hace referencia a un contexto cultural. Hay diferentes corrientes hoy en el Evangelio que tenemos que poner en su justa perspectiva.  En ciertos sectores cristianos, vemos énfasis en que la iglesia tiene que reinar, que estamos reinando con él -y eso se tiene que manifestar -pero hay un grupo hablando de conquistar los reinos, y por eso el sobre énfasis de un grupo por que la iglesia entre en aspectos gubernamentales; porque tenemos que reinar y tener ese dominio gubernamental en todas las naciones. Y creemos que la iglesia tiene que influenciar, y no vemos mal que una persona cristiana o creyente quiera participar del ruedo político; pero la iglesia tiene que saber que el reino de Dios nunca fue formar un reino natural aquí en la tierra. Eso fue lo que los discípulos querían y perdieron de vista la obra Cristo, y el Espíritu Santo tuvo que venir a explicárselos. Porque ellos esperaban el Mesías que los iba a sacar de Roma y los iba a hacer una nación, pero Jesús vino a hacer una nación dentro de otras naciones, un pueblo especial, separado de manera especial.
No quiere decir que no podamos gobernar en el reino, pero no es el trabajo de la iglesia. El enfoque de la iglesia no debe ser ese, tampoco puede ser perseguir al individuo y discipularlo sin la consciencia del impacto cultural de un individuo transformado por el poder de Dios. En otras palabras, no estamos buscando la salvación del individuo solo para llevarlo al cielo. Nosotros buscamos naciones, buscamos afectar la cultura dentro y fuera del reino.
Dios, a través de nosotros, busca levantar una generación como José, como Daniel, como Zadrac, Mesac y Abed-nego, como Nehemías, como Noé, como Ester. Gente como este grupo de personas, con poder de influencia, que fueron capaces de mantener su cultura espiritual, aun dentro de culturas paganas, y a través de sus resultados y testimonios influenciar otras naciones.
El pueblo de Israel siempre creció bajo otras naciones, dentro de otras naciones. De la misma manera, la iglesia no se va a detener. No importa el régimen social que haya, la iglesia tiene que seguir creciendo porque es una nación dentro de las naciones. Lo que pasa es que aquellos que viven en esta nación, sobresalen dentro de la otra nación porque la gente puede ver la diferencia.
José, dondequiera que estaba, la gente tenía que reconocer: Jehová está con él. Buscaban a Daniel porque era demasiado inteligente y recto. Zadrac, Mesac y Abed-nego, demasiado inteligentes. Un copero de un rey fue el que restauró las murallas y las puertas de Jerusalén. Nos hemos enfocado como iglesia en buscar la conquista de los reinos, sin darnos cuenta que la transformación del individuo debe ir dirigida no tan solo a su salvación, sino a que impacte su cultura. 

Cuando vamos a ser discípulos, el llamado es a que podamos transformar la sociedad de adentro hacia afuera. El sistema no se cambia desde afuera, sino desde adentro

Así que, la iglesia no está para levantar líderes para la iglesia, sino para la sociedad.  No se trata de levantar pastores, profetas, apóstoles; porque los que son llamados, son llamados, y esos los escogió Dios, y nosotros lo que podemos es facilitarle el proceso para que ese llamado se manifieste. Pero Dios ha llamado a muchos a ser doctores, empresarios, abogados, gerentes, contadores, administradores, maestros, profesores.
Uno de los problemas más grandes que tiene nuestra sociedad hoy es que con nuestros impuestos pagamos la educación pública de nuestros hijos y muchos profesores universitarios están aprovechando la posición para presentarles a nuestros hijos y jóvenes, ideas totalmente contrarias a la palabra del Señor. Si hubiera más maestros cristianos que dieran clases de humanidades, que no estén allí para convertir a la gente, pero sí para hablar la verdad, para enseñar la historia de forma neutral y que cada persona pueda escoger y eventualmente decidir; tendríamos una mejor sociedad. Pero todos estos grupos han influenciado el sistema de manera tal que están creando una cultura dentro de la cultura. Y una de las batallas que tenemos en nuestros países es la de la cultura dentro de la cultura. Todo es una cultura, y hay muchas subculturas. Y los cristianos estamos entre todos, pero a veces estamos tan mezclados entre todos que no nos definimos, no somos una subcultura que la gente pueda mirar para ver la diferencia. Tenemos que elevar nuestras consciencias.  Cuando vamos a ser discípulos, el llamado es a que podamos transformar la sociedad de adentro hacia afuera.
Siempre que Dios quiso transformar la nación de Israel, cambiar el sistema, siempre puso gente adentro. Metió a José adentro, a Moisés, a Daniel, a Zadrac, Mesac y Abed-nego. El sistema no se cambia desde afuera, sino desde adentro.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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