Home / Opinion / De siervo a sacerdote, Otoniel Font

De siervo a sacerdote, Otoniel Font

Tu vida puede cambiar de siervo a sacerdote, porque tú tienes un Dios que quiere estar presente, y que no quiere que tu ignorancia, tu tristeza y tu temor, te lleven a no desear tenerlo a Él en tu casa

“De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo” (2 Samuel 6:10).
La experiencia que David acababa de tener con la presencia del Señor hizo que no quisiera llevar el arca de Dios para sí; no quería que le pasara lo mismo que a Uza. En este capítulo, vemos tres cosas que son las que provocan que no veamos el deseo de Dios de estar presente en nuestras vidas. Dios sí quiere estar presente, y el arca no es el problema.
David quiso llevar el arca del pacto a Jerusalén, de la manera en que los egipcios se la llevaron, en bueyes. David pretendió hacer lo mismo que hizo el mundo, pensando que, de esa manera, tendría grandes resultados. Y lo primero que tenemos que aprender es a encontrar, no cómo nosotros queremos hacer las cosas, sino cómo Dios quiere que las cosas se hagan. Muchos pretenden que Dios llegue a sus casas y se manifieste en sus vidas, a la manera de ellos, y no a la manera de Dios.
David, por tres meses, buscó cómo era que Dios quería que se llevara el arca; y encontró que era a través de los sacerdotes. Lo primero que tú tienes que eliminar de tu vida, para que la presencia de Dios se manifieste en ti, es la ignorancia; la ignorancia de cómo Dios quiere ser tratado, la ignorancia de lo que Dios quiere. Muchos quieren que Dios bendiga su negocio, pero la pregunta es si ese negocio se los dio Dios; porque, si se los dio Dios, entonces ya está bendecido.  ¿Cómo bendecir algo que no es de Dios? Por eso es que, primero, tú tienes que buscar la manera en que Dios quiere que se hagan las cosas. Pide dirección, porque no importa qué tan buenas sean tus intenciones, si no haces las cosas de la manera correcta, no puedes pretender tener grandes resultados.
David quiso llevar el arca, sin buscar la dirección de Dios, y Uza murió en el intento. Y este resultado trajo tristeza a la vida de David. Después de la ignorancia, lo que viene es tristeza; porque, queriendo hacer las cosas bien, te salen mal.  Entonces, te cuestionas a ti mismo, y cuestionas a Dios. Eso fue lo que le pasó a David. Él iba danzando, con alegría; pero tristeza llegó a su vida. Y, si algo nos separa de disfrutar al Dios que está presente, es la tristeza; producto de haber hecho las cosas con buenas intenciones, pero bajo ignorancia.
Y, después de esa tristeza, viene algo que nos separa más de Dios: El miedo. Muchos nunca llegan a ser felices, por ignorancia, por tristeza y por miedo. Y David se tuvo que meter tres meses con Dios, para que se le fueran las tres.
La tristeza viene por no comprender por qué te pasa lo que te pasa, haciendo tú las cosas con tan buenas intenciones, haciendo tú lo correcto. Después, te invade el miedo, el pensamiento de que no hay manera de salir de tu dificultad. En ocasiones, no nos atrevemos a pedir ciertas cosas a Dios, porque conocemos nuestra condición; el miedo nos lleva a separarnos de Dios. Por eso, Pablo decía a Timoteo: Dios no te ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio.
Curiosamente, Obed-edom significa siervo, esclavo; cuando lo nombraron, lo marcaron de por vida para ser un siervo, un esclavo; y qué poderoso es cuando alguien recibe el arca de Dios, y termina siendo contado, no entre los esclavos, sino entre los levitas del templo. Aún más poderoso es ver que, en el libro de Crónicas, la Biblia nos habla de la tercera generación de Obed-edom que era gente valiente, esforzada, jóvenes poderosos. Qué grande es que tu decisión de recibir el arca del pacto en tu hogar y hacer todos los ajustes para hacer del arca de Dios el centro de tu vida, no tan solo cambia tu vida y la de tus hijos, sino que también la tercera generación es transformada.
Por eso es que tú, hoy, no puedes permitir que la tristeza, el miedo y la ignorancia te separen a ti de llevar a tu casa la presencia de Dios. Hoy, tú tienes que sacar de tu vida la ignorancia.  Pídele a Dios que te revele qué es lo que Él quiere que tú hagas, lo que Él quiere que tú alcances.
Tu vida puede cambiar de siervo a sacerdote, porque tú tienes un Dios que quiere estar presente, y que no quiere que tu ignorancia, tu tristeza y tu temor, te lleven a no desear tenerlo a Él en tu casa. Si tú permites que estas cosas te alejen de Dios, el enemigo ha logrado, entonces, ganar la batalla. La ignorancia no se va con oración, sino estudiando su Palabra, y permitiendo que Dios te hable a través de ella.  De esta manera, cada vez más se va a afinando tu oído, y Dios te va a dirigir.
En adelante, por mejor que seas, no trates de emprender nada, si tú no has buscado la manera en que Dios quiere que se haga. David se hubiera evitado la tristeza y el miedo, si hubiera buscado primero cómo tenía que hacer las cosas. La ignorancia lo llevó a la tristeza y el miedo. Pero, si tú buscas cómo es que Dios quiere que tú hagas las cosas, la tristeza y el miedo no te van a detener ni un día más de obtener todo lo que Él quiere que tú obtengas. Vas a vivir la vida de plenitud que Dios quiere para ti. El gozo en tu vida será perpetuo.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

About Verdad y Vida

Check Also

Sembremos hoy la cosecha de mañana, Yesica de García

Gran parte de lo que vivimos hoy día es el resultado de las siembras que …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *