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De Cholondra a evangelista del Señor

“Mi testimonio no es para crear fama, es para que vengan esas almas perdidas a los pies de Cristo, no se trata de solo un día, se trata de someternos todos los días a Dios, para que el enemigo huya de nosotros”, afirma Ochoa Pérez

Aníbal Valdemar Ochoa Pérez es la muestra fiel de cómo Cristo Jesús transforma vidas

(EG – Verdad y Vida).-

El guatemalteco Aníbal Valdemar Ochoa Pérez, narró su impactante testimonio en Cristo Jesús para las páginas de Verdad y Vida.
Todo inició cuando apenas era un “patojo” (niño) dentro de una familia disfuncional. Él es el mayor de cuatro hermanos (es el único varón, con tres hermanas). Su padre biológico siempre estuvo sumergido en el alcoholismo, de donde nunca pudo salir. Por ende, esto constituyó la entrada a las tinieblas de esta familia, donde la agresión familiar y otras incidencias, a raíz de la carencia de la figura paternal, lo llevaron a la homosexualidad. A continuación, Ochoa nos describe cómo fue rescatado por el Salvador de ese mundo oscuro, donde era apodado como “Cholondra”.

INFORTUNIO INFANTIL

Comentó que contaba con apenas nueve años cuando comenzaron los problemas familiares, “mi papá llegaba a la casa ebrio y trataba a mi mamá desde golfa para abajo, golpeándola fuertemente, nosotros éramos muy pequeños y no podíamos defenderla, hubiésemos querido hacerlo, pero no podíamos, porque éramos niños, lo que hacíamos era meternos debajo de la mesa del comedor, ahí nos abrazábamos mis hermanas y yo”.
Llegó el momento de parar la situación, cuando su madre declara no querer seguir así, y toma la decisión de irse de la casa, lo conversa con el padre de Aníbal, pero la sorpresa es que éste decide que quien se va es él hacia Cancún, México; quedando esta familia a la deriva, “nosotros nos quedamos un poco tristes, porque a pesar de como trataba a mi mamá, era nuestro papá y tenemos sentimientos”.
Pasó el tiempo, y el padre les enviaba desde México a Guatemala dinero para cubrir las necesidades. Sin embargo, ya el mismo era escaso para lo primordial (alimentos y vestimenta), hasta que desaparece por completo el envió de estos recursos. Es ahí cuando “le empiezo a manifestar a mi mamá, que la iba apoyar buscando un trabajo, ella me dice que estaba bien, salgo a las calles a buscarlo y de repente me encuentro con un tío, dueño de una panadería, quien me dijo, hagamos un trato, para que vendamos más pan, te quiero dar una bicicleta y ponerle una reja de pan atrás en la parrilla y te vas a venderlo a las casas (puerta a puerta)”.
Con agrado recibe este planteamiento, comienza su travesía por las calles a vender pan. Este emprendimiento estaba marchando muy bien, tanto así, que Aníbal comienza a ser independiente, económicamente hablando. Su tío mostraba felicidad porque la panadería estaba surgiendo. Un día se le ocurre a Aníbal la idea de abarcar nuevas zonas, “me metí a ese lugar y las casas estaban un poco retiradas, me encontré con un familiar lejano y me dijo: ‘vení mijo, te quiero comprar toda la reja de pan, entra y ponla ahí’. El hombre empezó a acomodar los panes y luego cerró la puerta con candado. Me asusté y empecé a temblar, porque ese hombre se quitó la ropa, y empezó a tocarme y besarme; le decía que no, que por favor me dejara salir, él me decía que no, que la íbamos a pasar bien rico, yo le decía que no quería hacer nada con él, yo no sabía qué era eso, apenas tenía diez años”.
Lamentablemente, la fuerza del adulto es incomparable con la del niño, y este basándose de la fragilidad, lo violó, “yo gritaba y gritaba, pero nadie me escuchó, quede con un dolor tan grande hasta el abdomen, salgo llorando y me dice: ‘no le diga a nadie, ni a tu mamá, porque si lo haces, te puedo matar’. Recuerdo que me dio el dinero, agarre la bicicleta y me quedé en un lugar esperando a que se me pasara el dolor, me retorcía del mismo, lloraba y lloraba, decidí ir caminando a mi casa, no le dije nada a mi mamá, luego fui donde mi tío y este me pregunta, ‘¿qué te paso mijo, por qué no llegabas?’, tampoco le dije nada, solo le entregue el dinero, fui por la bicicleta que había dejado en el lugar donde pasaba el dolor, se la entregué y le dije que ya no quería trabajar, me preguntó, ‘¿por qué mijo?’, no, ya no quiero trabajar más en eso, y él me contestó que estaba bien”.
Pasa el tiempo y quedó sucumbido en la tristeza y desolación por lo ocurrido. Mantenía las ganas de superarse a través de los estudios correspondientes a su edad (12 años), pero el factor económico le estaba impidiendo seguir en ellos.
Prosigue en la búsqueda de trabajo para poder subsistir, y encuentra en hogares de familia, allí recuerda ayudar con la limpieza y alimentación de animales (cerdos), entre otras tareas. Ochoa Pérez, manifiesta seguir en contacto con parte de esta familia, “ellos me manifestaban su agrado por el trabajo que venía realizando, al tener un año con esta familia, les manifesté que quería seguir estudiando, pero no recibí el apoyo, es cuando decido seguir abriéndome paso, y salgo a buscar otro empleo a parte de ese, porque lo poquito que me daban apenas alcanzaba para la comida”.

LLEGAN LOS ESTUDIOS

Lo tan anhelado, toca la puerta, a través de una nueva familia. Donde no solo es visto como el niño trabajador. Aquí, se le da la oportunidad de superarse e ir a la preparatoria a cursar sus clases, “estas personas sí me ayudaron, me daban para mis estudios, ayudaba a la señora porque en ese momento ella estaba embarazada, cuidada a sus niños y hacia otras tareas. Su esposo me compró un maletín y mis uniformes”.

EL DESCARRILAMIENTO 

La superación se vio truncada con la noticia del regreso de su padre. Su madre al saberla, decidió irse con todos sus hijos a vivir alquilados en otro pueblo. Ya su familia aquí contaba con un sustituto paterno, el cual describe “hasta la fecha de hoy es mi padrastro, se ha portado muy buena gente y respetuoso con nosotros, ahorita tiene 60 años y nos ha cuidado como sus hijos”.
Es en esta otra aldea (pueblo), donde empieza a socializar con nuevos amigos y vecinos, “no sabía que ellos eran homosexuales y hacían eventos gais. Comenzaron a inducirme a consumir licor, contaba con 16 años, empecé a descarrilarme, en una ocasión me invitaron a donde se reunían con hombres, me decían vamos a pasarla bien, ya estando en el lugar, me dieron de beber y me embriagué, como estaba bajo los efectos del alcohol, no estaba al tanto de lo que estaba sucediendo, pues ellos me violaron, solo recuerdo el dolor hasta para ir al baño. Ya luego me empezó a llamar la atención los hombres, luego estas mismas personas me dijeron que estaban organizando un evento gay, me preguntaron que si quería participar, queremos maquillarte para ver cómo te ves; me maquillaron como tipo payaso, entonces esa foto (grafica de comparación del antes y después), la subieron a la redes, me hicieron bullying, en la participación del evento me enseñaron a modelar, hablar y actuar como mujer, accedí a eso como en cinco oportunidades, en las noches salía a las calle vestido de dama”.
En este punto hace una breve pausa y analiza la ceguera espiritual por la que estaba pasando, sin tener idea en las tinieblas por las cuales transitaba. “En una ocasión me fui montado en un tráiler, con gente que aún permanece en la homosexualidad, llegamos a un lugar donde comencé a bailar encima de las mesas, y así me fui descarrilando, me volví travesti, ya después consumía una droga que se llama ‘cristal’”, continúa narrando de su pasado turbulento.
Nos cuenta que en una ocasión tuvo una sobredosis, por la que fue llevado de emergencia al hospital, “mi corazón se empezó a acelerar tanto que sentía que la vida se me iba en ese momento, allí clamo al Señor y le digo, Señor yo quiero que tú me muestres tu poder, si tú tienes poder muéstramelo, perdóname Padre por lo que he hecho, quiero cambiar mi vida, te prometo Señor que si me sanas, te acepto como mi Salvador y no vuelvo por esos caminos que andaba, cuando le hago esta promesa, sentí que Él me estaba escuchando y comencé a sentirme mejor a través de esta oración”.
Ilustra que luego fue dado de alta. Pero la secuela de esta droga no cesó, “los ataques al corazón” le persiguieron, en varias oportunidades sintió el abismo de la muerte. Cabe destacar, que aún se mantenía en el mundo gay, para ese entonces tenía pareja, y la promesa que le había hecho al Señor no la había cumplido, puesto que persistía en la homosexualidad, alcoholismo y drogadicción.
En otra oportunidad fue enviado nuevamente de emergencia al hospital. Transcurrieron las semanas y poco a poco se alejó del alcohol, “si no fuera por Él, no estuviera aquí para contarlo, un día dije voy cumplir la promesa que le hice a Dios, porque cuando la haga me voy a sentir mejor, no podía hacer ningún esfuerzo, porque mi corazón se aceleraba, creo que era psicológico todo esto”.

EL SEÑOR, MOSTRANDO SU GLORIA

Los sufrimientos no cesaban en Aníbal Ochoa Pérez, a pesar de haberse alejado del alcoholismo. Un día le dice a su madre, (siendo esta la primera convertida al cristianismo de la familia (2019), luego sus hermanas, solo faltaba él por su conversión) que iba a ir al culto para que el pastor orara por él, “ya estando allí (en la iglesia), el hermano me pregunta que si iba a aceptar al Señor, le digo que no, que solo oraran por mí, en el trascurso de la oración empecé a sentir algo maravilloso, y luego le digo que si voy a aceptar a Cristo, me empecé a sentir mejor, sin el desespero que me invadía, cuando acepte al Señor, sentí que algo se había roto (Cristo Jesús rompiendo sus ataduras)”.
Añade que después de un tiempo volvieron las dolencias en el corazón, espalda y pulmones, no obstante, empieza a meterse en oración y ayunos con el Señor.

A LAS AGUAS

Con gozo y júbilo expresa que, en el tercer mes de conversión al cristianismo fue bautizado, el 22 de septiembre de 2019. Luego de este acto, decidió renunciar a su trabajo, pues “era maquillista profesional, reconocido a nivel nacional e internacional, tenía una empresa (Makeup and Hairstyle Aníbal Ochoa), mi hermana era la asistente, tuve que dejar todo por cambiar mi vida, porque le dije al Señor: ‘quiero que tú me cambies y me transformes en un hombre nuevo’, y el Señor ha estado trabajando en mi vida”.

PREDICANDO LAS BUENAS NUEVAS

En el mes de noviembre de 2019, recibe una palabra por parte de su pastor. Dios lo llamaba a servir como Evangelista, “fui llamado a predicar la Palabra de Dios, recuerdo que le dije al pastor que yo no estoy preparado para esto, luego empecé a predicar a través de mi testimonio, muchos chavos me preguntan, ‘¿cómo pudiste salir de la homosexualidad?’, yo les respondo que a través de la misericordia de Dios, Él puede trabajar en nuestras vidas, vine al arrepentimiento y lo hice de corazón, sino lo hubiese hecho así, hubiese vuelto a caer al tercer mes”.
“Mi testimonio no es para crear fama, es para que vengan esas almas perdidas a los pies de Cristo, no se trata de solo un día, se trata de someternos todos los días a Dios, para que el enemigo huya de nosotros. El apóstol Pablo le dice a Timoteo, ‘cuídate de ti mismo’, porque había algo en Timoteo que quería hacer las cosas bien y mal. Si le damos importancia a la carne, no baja lo espiritual, entonces ya andamos carnales. 2ª Timoteo 1:7, nos dice: ‘porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza’; entonces nos habla que nuestro enemigo a veces es uno mismo, debemos tener dominio propio y vencer. Vengo a testificar que un homosexual se hace no nace”, aseguró el hoy evangelista.
Cabe señalar, que aún recuerda su primera prédica en la iglesia donde se congrega (“Asociación de Iglesias de Dios Esfuerzo Cristiano”), pastoreada por Rodemiro Meoño y Adela Godínez, ubicada en las aldeas del municipio Ayutla-San Marcos, Guatemala. El tema trataba sobre el ‘El holocausto’, basado en el Evangelio según Mateo. En los actuales momentos se encuentra estudiando Teología Bíblica.

MENSAJE A LOS HOMOSEXUALES

El evangelista Aníbal Ochoa Pérez, nos relata cómo es el proceso de evangelización con las personas homosexuales, resaltando el “¿por qué esperar acontecimientos que ni te deseo, para que vengas a Cristo, como cuando ya tengas un VIH?, entréguenle su vida a Cristo desde el fondo de su corazón, no es obligado, Él es vida, restauración y salvación. Hay que venir con un corazón dispuesto y decidido para que Cristo limpie y sane todas esas heridas, rompa toda esa maldición por la que has estado pasando, Dios habla en sus Escrituras y nos dice que ‘es abominación que hombre se meta con hombre y mujer con mujer’. Cristo ama al pecador”.
Describe que le hubiese gustado desde pequeño servirle al Señor Jesús, pero considera que “por algo Dios permitió esto en mi vida, aunque muchos homosexuales digan que están bien, no lo están, están bajo la discriminación, a veces se suicidan porque no encuentran una salida a sus problemas, ya no esperes un día más, el enemigo te está atando, no sabemos si cuando vayas a hacer tus quehaceres, no regreses con vida”.

DESARROLLANDO EL ARTE FOTOGRÁFICO

Actualmente se encuentra emprendiendo en la fotografía, donde a través de su perfil en Facebook se aprecian sus sesiones fotográficas. Al respecto, señala cómo Dios le ha provisto de las herramientas para desarrollarse en este campo.
Culmina expresando, “a mí no me importó dejar todo el dinero que me daba mi empresa de maquillaje, Jehová Jireh es nuestro proveedor, me estoy dejando procesar, porque si yo detengo el propósito, no va a haber unción en mi vida”.
Conozca más de su testimonio a través de las redes sociales:
Facebook (Fan page): Aníbal Ochoa oficial
Instagram: Aníbal Ochoa oficial

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