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Cuarentena espiritual, Manuel M. Noriega A.

 El Espíritu Santo me mostró que esta pandemia fue la manifestación física de una enfermedad espiritual que ya estaba en la Iglesia 

La cuarentena no fue una idea de los hombres para evitar el contagio de un virus, la cuarentena fue un llamado de Dios para llevar a su Iglesia a retomar la búsqueda de su Intimidad, la búsqueda de su Presencia, volvernos al lugar donde somos fuertes.
El Espíritu Santo está llamando a su novia a conocerle, nuestra generación de sacerdotes se había envuelto en tantas distracciones: actividades, eventos, reuniones, planes, etc… pero abandonamos lo más importante, una amistad íntima y santa con nuestro Dios.
El Espíritu Santo me mostró que esta pandemia fue la manifestación física de una enfermedad espiritual que ya estaba en la Iglesia, un virus que ya había mutado lo suficiente hasta llegar a su cepa más contaminante, una vida religiosa, llena de activismo, tradición, pero muy poca intimidad, amistad y obediencia a Dios, un virus que nos hizo creer que éxito en Dios era cuántas sillas llenas un domingo, cuántas iglesias has abierto, cuánta gente tienes bajo tu cobertura, cuántas campañas al año haces, cuánta gente pasó al frente, cuántas conexiones tienes, cuántos libros has escrito, en cuántos púlpitos has predicado, en cuántas radios te escuchan, en cuántas televisoras te ven, cuántas iglesias te invitan y cuánto te dan de ofrenda por tenerte entre ellos…
Ese virus llamado pecado había mutado estratégicamente por Satanás en una versión muy sutil y casi invisible que hizo que todos los sacerdotes del Señor en el 2020 entraran en cuarentena.
Los ángeles del Señor observan a la Iglesia cuidadosamente diagnosticando como enfermeros o asistentes del Doctor. Pero este virus a simple vista era muy difícil de diagnosticar, mas los últimos reportes del Espíritu Santo nos dan algunas señales de su posible contaminación, simplemente observando nuestras agendas diarias si notas activismo, religiosidad, tradicionalismo, humanismo, materialismo, etc…
Si identificaste alguna señal, aunque sea sutil de alguna de sus manifestaciones en tu agenda, entonces es necesaria la intervención urgente del Espíritu Santo para sanar el corazón. Si el virus ya se alojó en el corazón, te va a ir alejando poco a poco, casi sin darte cuenta, de una amistad íntima con Dios. Lo peor de este virus que trabaja tan sutilmente es que muchos sacerdotes han fallecido espiritualmente sin darse cuenta, siendo muertos vivientes que, sin manifestar síntomas físicos, que están contaminando y dañando una generación.
El Espíritu Santo por Amor, metió a sus águilas en la cueva, para sanarlas, renovarlas y empoderarlas en su Presencia; en este tiempo Él va a cambiarnos el pico, renovarnos las plumas, afilarnos las garras. ¡Por amor a sus príncipes, nos ha metido en casa para llevarnos con cánticos de Amor al lugar secreto! Él nos llama a volver a encontrarnos Cara a Cara en su Presencia.
La vacuna para no volver a recaer está en buscarle de corazón, ponerle en primer lugar y siempre priorizar la intimidad con Dios por encima de todo lo demás… solo Él puede mantener sano y enfocado nuestro corazón, que es engañoso y perverso…
¡Yo he decidido hacer un cambio total en mi vida sacerdotal y volver al modelo original a la manera de Jesús! Imitar su búsqueda, amor y obediencia al Padre…
¡Ministros, mientras tengamos vida, tendremos tiempo de ser parte de este gran avivamiento final, que comienza primero en nuestros cuartos buscando íntimamente a Dios, luego se manifestará públicamente en nuestras congregaciones y ciudades!
¡De esta cuarentena saldremos más amigos de Dios!
¡Les bendigo príncipes del Altísimo!

Pastores Manuel y Fanny Noriega

Manuel M. Noriega A.
Pastor
Iglesia Cristiana Global
Miami, Florida
pastormanuelnoriega@gmail.com

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