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Cuando los cuervos te alimentan

(Samuel Rodríguez  – Presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano de EE.UU).-

«Elías fue obediente a la palabra del Señor, y se fue a vivir cerca del arroyo de Querit, frente al río Jordán. Los cuervos llegaban por la mañana y por la tarde, y le llevaban pan y carne, y él bebía agua del arroyo» (1 Reyes17: 5-6, RVC).
Elías obedeció a Dios y Dios proveyó. En 1 Samuel 15:22, nos enseña que la obediencia es mejor que el sacrificio. Ahora, esta es una de las tres ocasiones en las que Dios provee para Elías de manera sobrenatural. Primero, aquí por medio de los cuervos, segundo, en los siguientes versos por medio de la viuda, y tercero en el capítulo 19 por medio de un ángel. ¿Por qué? Dios siempre provee para aquellos que caminan en justicia.
El Salmo 37:25 nos dice: «No he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan».
Dios es un Dios de provisión. Él nunca va a dejar que sus hijos se mueran de hambre. Nunca va a dejar que sus hijos tengan hambre. El Dios del maná en el desierto es el Dios de los cuervos junto al arroyo. Él va a usar lo bueno, lo malo y lo feo para alimentarte pero no vas a padecer hambre.
¿Por qué el cuervo? El cuervo es un animal malo y sucio; en Génesis capítulo 8, fue el cuervo el que le demostró a Noé que las cosas todavía estaban podridas. Pero Dios es un Dios que puede limpiar lo sucio y domar lo malo. Él es el Dios tanto del cuervo como de la paloma.
El cuervo representa un recurso poco probable. Algunas veces Dios nos alimenta y nos bendice con recursos poco probables. Aquí está la Palabra, ésta es tu temporada de alimento del cuervo. Dios está por alimentarte con recursos poco probables. Dios está por proveer del lugar que menos lo esperas.
Así que cuando veas al cuervo, grita, ¡ahí viene mi pan, ahí viene mi carne!

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