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¿Cuándo éramos felices y no lo sabíamos, o…?

(Fabricia Castorina – Abogada).-

Son muchas las aguas -por decir lo menos- que han corrido en 14 años. Para la gran mayoría, cambios traumáticos en todo el acontecer humano. Pero, ¿por qué está pasando? ¿hasta cuándo? Muchos dicen «los venezolanos no nos merecemos esto». Si hacemos una resumida retrospectiva -objetiva, claro está- sin profundizar tanto, vemos que transcurrieron al menos 30 años en los que nuestra actitud no fue otra que el facilismo y el relajo; con frecuencia no faltaban la envidia y el egoísmo; no todos, pero sí la inmensa mayoría.
Ni qué decir de la mentira, usada como excusa sin importar las consecuencias propias o ajenas, porque de que las tiene… las tiene! La familia, como pilar de la sociedad ha sufrido una descomposición total, pero no en estos 14 años, sino mucho antes. El «segundo frente» es algo «normal»; dejar hijos regados, también «normal» y además, símbolo del mediocre «machismo» tan peligroso para la sociedad. Mujeres que no quieren quedarse solas y por falta de marido, traen al mundo hijos sin padres; incluso hay una publicidad de métodos fertilizantes donde inducen a la mujer a ese comportamiento!! ¿Qué tal? A los padres les resulta más cómodo dar anticonceptivos a los hijos como algo «normal» sin importar la promiscuidad ni las consecuencias, porque es más fácil ser permisivos que dar ejemplo de formación y disciplina con amor a tiempo.
¿Y cuántos insumos no desaparecen de las oficinas porque el ladronismo se convirtió en una tristemente celebrada «viveza criolla»? A continuación, algunas frases que en pensamiento o acción reflejan la añeja condición que delata a la gran mayoría de los venezolanos (salvo pequeñas excepciones en las que seguro se encuentre usted): «Si me como la flecha, llego más rápido. Dame el del estribo que me lo llevo en el carro; hay que ensuciar las calles pa’ que otros trabajen; Si  me bajo de la mula, el fiscal me deja ir y no me multan. Me voy a comer la luz roja. Amo a mi esposa(o) pero aquella (el) está muy buena(o). Mejor dile una mentirita blanca que no se va a enterar. Lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta»; y muchas más.
Entonces, ¿cuándo éramos felices y no lo sabíamos o estábamos contaminados y no lo aceptamos? ¡Éstas son las consecuencias! ¿Se puede cambiar? ¡Seguro!
¡Hasta la próxima!
fcastorina@yahoo.com

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