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¿Cuál es el verdadero sentido y propósito de la sal?, Douglas Colina

Procuremos estar “muy bien sazonados”, pero con resuelta integridad, incorruptibilidad, ser útil a los demás y ejerciendo el poder purificador

Es muy probable que el primer hombre sobre la tierra tuviera la necesidad de lamer ciertas rocas con el objeto de obtener el sabor salino para obtener más energía, o quizás comprobaría que los alimentos rodeados de sal se conservaban durante más tiempo. Desde tiempos muy antiguos este mineral ha sido considerado muy valioso por su utilidad práctica en el día a día. Fue motivo de guerras atroces entre pueblos para apoderarse de él y mantener el control de su venta y distribución. Llegó a utilizarse como moneda de cambio para pagar el salario o parte de este a los trabajadores: salario, proviene de la sal. Las civilizaciones de entonces dependían de la sal primordialmente para conservar sus alimentos, como sigue siendo hoy día en muchas partes donde aún no hay electricidad.
Los Israelitas también conocían la sal muy bien, se hace mención de ella en la Biblia, específicamente en el libro de Levítico, escrito hace 3.500 años aproximadamente.

LA SAL, EL CONSERVANTE NATURAL

En el Nuevo Testamento el Señor Jesús les dijo a sus discípulos en Mateo cap. 5, verso 13: “USTEDES SON LA SAL DE LA TIERRA”, pero los evangelios no explican el significado de esta famosa exclamación. Los judíos (sus discípulos) del primer siglo si entendieron perfectamente el significado de esas palabras del Maestro. En ese tiempo la sal era también de uso común para sazonar y evitar que los alimentos se pudrieran en el clima cálido de Israel.
Jesús les estaba diciendo a sus seguidores que se comportaran moralmente para mejorar la calidad y preservar la bondad del mundo que los rodeaba. La sal para sí misma no tiene ninguna utilidad, para los demás sí.

EL PACTO DE SAL

Debido a sus poderes protectores, la sal se convirtió en un símbolo de integridad. Se agregaba sal a todos los sacrificios y ofrendas para DIOS en el templo, libro de Levítico 2:13: “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”.
También era parte central de una comida ceremonial que se ingería para sellar un pacto, como se ve en el pacto que Dios hizo con David (2 Crónicas 13: 5). La Biblia se refiere a este tipo de Pacto Inquebrantable como un “pacto eterno de sal”, INCORRUPTIBLE.
Recuperando el verdadero significado bíblico de ser “SAL DE LA TIERRA” es ser resueltamente íntegro, inquebrantable, como el pacto de sal mencionado en 2º de Crónicas 13: 5, estimo yo.
Cuando el Señor Jesús pronunció el Sermón del Monte hace veinte siglos, dijo las palabras en hebreo: “Vosotros sois la Sal de la Tierra”, que todos lo entendieron perfectamente. Lo que una vez más sólidamente da por sentado que, quienes creemos y seguimos a Jesucristo NO estamos en este mundo para “dar gusto”, quizás “dis-gustos” si.
A la hora de alimentarnos podemos incluso comer productos sin sabor alguno, insípidas y aun nos alimentan bien, el ser humano es un animal de costumbres y eso lo confirman las personas sometidas a dietas carentes de sal u otros saborizantes y se adaptan. El gusto es secundario, no esencial. Pero lo que NO podemos tolerar es consumir algo que está descompuesto, podrido, corrompido. Inmediatamente todos nuestros sentidos lo detectarán y será rechazado, comenzando por el olfato y la vista que luego pondrán alerta roja al sentido del gusto para evitar que “lo podrido” lo burle y sea consumido, para que no ingrese en nuestro hábitat (cuerpo/comunidad) y así evitar males mayores. Es gracias a ese poder que DIOS le dio a la SAL como anti corruptor, conservante, desinfectante, es decir, PURIFICADOR, para mantener los alimentos en buen estado. Esto lo debemos aplicar en lo espiritual, nuestra verdadera esencia, y desarrollar también esos sentidos que nos da el Espíritu Santo.
Materialmente hablando es posible que muchos de los que lean esta reflexión no se lleven nada podrido a la boca, lastimosamente otros si por extrema necesidad, pero a diario, de algunas maneras todos consumimos muchas cosas que están corrompidas o nos movemos en un ambiente putrefacto, descompuesto, corrupto bien sea de manera buscada, accidental o circunstancial. Es justamente ahí donde debemos poner a funcionar esa cualidad o poder ANTI CORRUPTOR, ANTI PODREDUMBRE que el SEÑOR nos ordenó ejercer en esta tierra a semejanza de la Sal.
Creo entonces que el SEÑOR se goza que estemos, y si no procuremos estar, “muy bien sazonados”, pero con Resuelta Integridad, Incorruptibilidad, ser Útil a los demás y ejerciendo el poder Purificador para impactar y transformar positivamente nuestra casa y el ambiente donde nos encontremos.
Nuestro país necesita muchas mujeres y hombres con ese tipo de SAL-sazón, no los que echan sal a tantos “suculentos guisos” de oscuros orígenes y tristes consecuencias.
Dios les continúe bendiciendo grandemente siendo SAL en todo, que únicamente LA LUZ (Cristo) puede producir en nosotros.
Con estima.

Douglas Colina
Médico, catedrático y escritor

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