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“Cristianos”, entre comillas

La cristiandad mundial está en crisis; «cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?», fue la gran interrogante que dejó abierta nuestro Señor durante su ministerio salvífico, ello en clara alusión al estado en que se encontrará nuestro mundo en los días previos al fin -los actuales- y a su regreso a la tierra para reinar por mil años.
El panorama luce lúgubre y tenebroso en medio de aquellos que se han dado por llamar cristianos, los cuales por los frutos y conducta demostrados deberían ser colocados entre comillas («»), por la duda que generan al respecto. No es que pretendamos erigirnos como jueces de nadie, pero a las pruebas y a las Sagradas Escrituras nos remitimos.
Lo que antes era conocido como inmoral y perverso (pecado, en suma), hoy es «socialmente aceptado» y aplaudido; hasta las leyes antes basadas mayormente en los principios bíblicos, hoy son reformadas para legalizar las prácticas pecaminosas eternamente condenadas por Dios. ¡Ay de aquellos que reforman y se acogen a leyes que violan los preceptos bíblicos, porque ciertamente tendrán pronto que darle cuenta al Juez eterno!
De esta realidad no escapa la iglesia en la tierra. Hoy es «normal» para millones (de perversos), presenciar la ordenación de homosexuales en el ministerio cristiano (hombres o mujeres); el casamiento de parejas del mismo sexo en los otrora santos altares y la práctica homosexual abierta está hoy defendiéndose «legalmente» en los tribunales de quienes no temen a Dios, pero ante lo cual la Iglesia de Cristo no debería sucumbir, como jamás sucumbió ante las amenazas de Roma y las persecuciones inquisitoriales e islámicas. Actualmente la guerra para los genuinos cristianos es la misma, y con el mismo titiritero de siempre: Satanás.
Ahora el colmo de la perversión dentro de las «iglesias» que se llaman «cristianas» es que están creando «pornografía cristiana» y ya hasta el intercambio sexual entre parejas o ‘swinger’ que practican algunas parejas no cristianas, ahora sorprendentemente quieren introducirlo en los matrimonios «cristianos», ya que un nuevo sitio de supuestas citas cristianas llamado Christian Swingers, está dando de qué hablar en la comunidad cristiana, ofreciéndole a las “parejas fieles” la oportunidad de conectarse con los demás.
¡Fin de mundo…!
Qué pertinentes y acertadas son las palabras proféticas del apóstol Pablo: «Pero el Espíritu [Santo] dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe y escucharán a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios» (1ª Timoteo 4:1 -Énfasis añadido). Apostatar significa el abandono y rechazo de la fe; esa fe en Cristo que no admite términos medios, tibieza ni negociaciones.
A quienes hoy predicamos santidad, moralidad y total apego a las Escrituras nos llaman «religiosos», mientras que esta especie de «cristianos», entre comillas, abusan de la gracia y se atreven a decir que «esa conducta perversa de hoy es permisible y que Dios no es tan malo como para castigar a nadie», a esa doctrina falsa se le conoce hoy como el ‘Movimiento de la Hipergracia’; algo así como «el evangelio light» pero elevado a grados superlativos.
Pablo nos advierte también: «que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que aun teniendo comezón de oír se amontonarán maestros conforme a sus propios malos deseos, y apartarán de la verdad sus oídos y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio» (2ª Timoteo 4:2-4). ¡Contundente esta porción de las Escrituras!, porque ese tiempo es hoy.
Y cerramos este artículo recordando a estos “cristianos”, entre comillas, lo que el mismo Jesucristo dice: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?”. Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”» (Mateo 7:21-23. NVI).

director@verdadyvida.org

@georgesdoumat

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