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Cristianos afectados por deportación y cierre de fronteras

(Verdad y Vida – REDACCIÓN).-

A raíz de la decisión del Ejecutivo Nacional de cerrar parte de la frontera con Colombia por tiempo indefinido y debido a un enfrentamiento en San Antonio del Táchira con supuestos contrabandistas en el que resultaron heridos tres militares venezolanos y un civil, los cristianos radicados en el sector, como parte importante de la población, se han visto afectados al ser deportados, maltratados y hasta demolidas sus casas.
De acuerdo al pastor Wilfredo Molina, de la Iglesia Centro Cristiano San Antonio, quien fue contactado por Verdad y Vida, indicó que a pesar de que la persecución no fue directamente contra la iglesia, «fue para todo ese sector, donde hay muchos hermanos cristianos de escasos recursos que construyeron cuando llegaron aquí a Venezuela hace muchos años, son parte, columnas de iglesias de aquí, forman parte del movimiento activo de esta sociedad, aquí en Ureña, San Antonio, pero como vivían ahí lamentablemente muchos fueron deportados».
Como consecuencia de la medida de ‘Estado de Excepción’ implantada por el Gobierno Nacional, «la unidad de evangelismo que tenemos nosotros en la iglesia, el Centro Cristiano San Antonio, allá en el sector de La Invasión, llamada Mi pequeña Barinas, estuvo cerrada por varios días», dijo.
También se pudo conocer que diferentes calles de San Antonio estuvieron custodiadas por militares evitando que los residentes pudieran salir de sus viviendas o la entrada por parte de terceros. El pastor Wilfredo Niño, también de San Antonio, estado Táchira, explicó a través de las redes sociales (el sábado 22 de agosto), que «los efectivos militares inspeccionaban las humildes viviendas, requisaban si tenían mercancías y verificaban si eran venezolanos. Quienes no tenían cédula de identidad venezolana eran llevados por los efectivos militares a un convoy, reseñados y al completar cierto número eran llevados al puente internacional para que ingresaran a Colombia. Sus humildes viviendas tenían orden de demolición y sus enseres terminaron perdiéndolos. En otros casos los efectivos militares abordaban las unidades de trasporte público y quienes no tenían documentos de identidad venezolanos sufrían idéntica suerte».
El mismo pastor, estuvo a la expectativa por varios días, por no saber si podían celebrar sus reuniones dominicales y en caso tal, la asistencia fue muy baja, pues muchos fueron deportados y otros temían por sus vidas y no salían de sus casas.

Una esperanza en medio de la incertidumbre
El pastor Wilfredo Molina también comentó que en vista de la prohibición de reuniones debido al ‘Estado de Excepción’, «hicimos un planteamiento, llevamos un acta firmada por los pastores de las poblaciones afectadas, donde decía que nosotros necesitábamos congregarnos; los domingo tenemos tres cultos, los diferentes días de la semana hay 50 grupos bíblicos en la ciudad de San Antonio. Necesitábamos congregarnos y la gente tenía temor porque la mayor parte de la gente que se reúne en esos sitios, en La Invasión, son extranjeros. Entonces se le presentó al general que está a cargo, Carlos Alberto Martínez, quien estuvo con nosotros en la iglesia, accedió y firmó como autoridad competente en este Estado de Excepción, para que pudiéramos hacerlo»; es decir, celebrar servicios en las iglesias.
El llamado de ambos pastores, tanto Niño como Molina, y de todos los pastores de la zona fronteriza con Colombia es a la oración, a un clamor, «pedirle al Señor que tenga misericordia de todos nosotros los venezolanos, los hermanos en Colombia… Como dice la Palabra: ‘Si mi pueblo se humillare’, tenemos que humillarnos delante del Señor, clamar juntos en un mismo sentir, en comunión, en armonía para que Dios tenga misericordia de esta tierra hermosa que es Venezuela, de Colombia y que podamos vivir juntos como hermanos», concluyó el pastor Wilfredo Molina.

No se actuó correctamente
Los cristianos venezolanos siempre han sido respetuosos de las leyes y los mandatos gubernamentales, tal y como lo manda Dios en su sagrada Palabra, pero en esta oportunidad no se actuó de la manera humanitaria que correspondía al caso, por eso elevan su voz de protesta. Nadie niega que es necesario ponerle un freno al paramilitarismo y la guerrilla como desviaciones del orden, así como al contrabando, pero arremeter contra humildes inmigrantes y hasta refugiados, que han hecho vida activa y hasta muchos de sus hijos son venezolanos, no es correcto.
Tanto la Biblia como el ordenamiento jurídico internacional prohiben ese tipo de actuaciones, más cuando a muchos de ellos el presidente Chávez en su tiempo les permitió asentarse allí y hasta muchos fueron cedulados. Para poner orden y aplicar las leyes a los infractores, sean estos paramilitares o contrabandistas no es necesario avasallar al inocente sin dejarle defenderse o, si fuera el caso, ser deportados ordenadamente para que puedan llevarse sus pertenencias.
Un ‘Estado de Excepción’ fronterizo también afecta todo lo legal: economía, educación, libre circulación y reunión; y, por ende, las actividades sociales y eclesiásticas de ambos países. Lo vivido por los cristianos e iglesias de la frontera tachirense, ahora se traslada a la zuliana, incluyendo a los guajiros (Wayuu) quienes son binacionales, pues como declaran ellos: «La Guajira no es ni colombiana ni venezolana, es sencillamente La Guajira».
No olviden nuestros gobernantes que los cargos son circunstanciales y que Jesucristo dijo: «No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes» (Mateo 7:1-2). Mientras tanto, la Iglesia sigue orando por los gobernantes y todos los que están en eminencia.

Casa demolida en el sector de la invasión en San Antonio del Táchira / EFE
Casa demolida en el sector de la invasión en San Antonio del Táchira / EFE
Una mujer colombiana y dos hombres son auxiliados por integrantes del Ejército colombiano al cruzar el río Táchira desde Venezuela hacia el sector La Parada (Colombia) / EFE
Una mujer colombiana y dos hombres son auxiliados por integrantes del Ejército colombiano al cruzar el río Táchira desde Venezuela hacia el sector La Parada (Colombia) / EFE

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