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Covid 19, ¿un gigante para detener al pueblo de Dios?

No es justo que tengamos fe para seguir en la calle y que la cuarentena solo esté siendo usada para mantener los templos cerrados

/ Freepik

Quiero compartir con ustedes lo que viví este domingo 28 de junio, después de 4 meses en casa, cumpliendo la orden del gobierno nacional, «quédate en casa». Entendiendo que la pandemia no es un juego; como pastor, 4 meses sin abrir las instalaciones de nuestra congregación, haciendo cultos en familia y monitoreando a mis líderes por llamadas telefónicas o mensajes de texto, decidí ir al hipermercado, yo en mi mente pensé: Seguramente tienen normas para entrar, quizá 20 personas primero, después 20 más, etc.
Pero, mi sorpresa es que dentro del lugar habían más de 2.000 personas haciendo compras, no se podía ni caminar, compré lo más rápido que pude y salí, pero cuando llegué a casa algo me reprendió y me dijo: «¿Precaución o hipocresía?». Yo dije: ¿Por qué me viene ese pensamiento? De repente me sentí triste y dije: «¡wuao!, usamos la fe para salir a hacer las cosas cotidianas, tomando riesgos diariamente, vamos al mercado, supermercado, montamos en buses, seguimos la vida normal, sabemos que está el virus, pero ni siquiera eso nos impide salir, pero los templos cerrados; aún más triste, miles apartados de Dios».
En el mundo ponen cuarentenas, pero lo único que no se detiene es el comercio y el flujo de alimentos, pero si usted lo analiza espiritualmente, también necesitamos alimentarnos y estimular nuestros oídos para escuchar a nuestros pastores. No es lo mismo estar en casa, aunque la pasemos bien, también hace falta ir a la iglesia a gozarnos, no es justo que tengamos fe para seguir en la calle y que la cuarentena solo esté siendo usada para mantener los templos cerrados. Digo, como en forma de reflexión, si somos capaces de ir a un hipermercado, donde más de 2.000 personas se mueven, ¿por qué no ir a la iglesia?, ¿abrirla?; algo no está bien, es decir, ¿la fe solo sirve para cuidarte en el bus, en los chinos, en tu sector, pero no alcanza para cuidarnos si vamos al culto?
En ese momento, estando en medio de tanta gente que se movía olvidando la existencia de un virus, dije: «¡Dios ten piedad de mi vida y de tu pueblo!»; yo sé que estamos usando las redes sociales para predicar, etc. Pero también analicemos, Dios no erradicó a Nínive por completo, porque ellos se humillaron, pero poco tiempo después los destruyó, su temor solo duró algunos meses, será que esta pandemia es una forma de Dios preguntarnos: «¿Dónde están los valientes entendidos que saben que todo lo que estamos pasando es bíblico y que no podemos escondernos?». ¿O una forma de Dios indicarnos que preparemos a nuestras familias, porque su venida está cerca? 

¿PREOCUPACIÓN O DESOBEDIENCIA?

Usted dirá: ‘Pastor, debemos sujetarnos a las leyes terrenales’; ok, entonces ¿la sujeción solo se usa para ir a la iglesia y no se usa para salir a movernos diariamente? ¿Qué está sucediendo? Pareciera que el pueblo de Dios tomó vacaciones, ¿dónde están los evangelizadores de las plazas y hospitales? Si eres capaz de subir a un transporte arriesgándote, entonces no deberías decir que debemos sujetarnos a leyes terrenales, aun cuando abandonaste la oración y dejaste de leer la Biblia, pero quizá podrías estar usando a Dios para tu provecho sin darle lo que Él merece,
La finalidad de este mensaje no para generar discordias o contiendas, es una humilde pretensión de análisis, pensemos en esto, están dando libertad para que las empresas trabajen y algunas cosas más, pero aún no hablan de las iglesias, pregunto yo: ¿será que es Dios cuidando a su pueblo? ¿Es que a Satanás no le conviene que se abran?
Para terminar, volví en mi reflexión y pensé, entonces, si esta pandemia no tiene cura y se vuelve parte del mundo, no podremos estar escondidos sin salir, igual no vas colgar un letrero que diga: «No acepto visitas». Siempre estaremos rodeados de personas sin saber quién está contaminado, pienso que para arriesgarme a salir aun sabiendo que puedo ser contagiado, prefiero abrir la iglesia y morir alabando a Dios.
Sigamos cuidándonos, pero no descuides a tu Dios, tu llamado y menos lo que Dios te mandado a hacer.
Seguimos orando por el mundo para que Dios se apiade de nosotros. 

Ismael Urpin
Pastor

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