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Constitución de 1819: Venezuela libre e independiente por la gracia de Dios (Parte 2)

Reconoce al “Todo-Poderoso, Autor y Legislador del Universo”

(Ernesto González – Verdad y Vida).-
(Twitter e Instagram: @ernestogr20)

La Constitución de Venezuela de 1819, también conocida como la Constitución de Angostura (y de nombre oficial: Constitución Política del Estado de Venezuela).​ Contiene 12 Títulos, un decreto y un apéndice relativo al poder moral, fue escrita por el libertador de Venezuela, Simón Bolívar, y es la primera constitución destinada a la región de Venezuela dentro de la Gran Colombia, concretaba a los venezolanos sus derechos, sus deberes, la soberanía del pueblo, y la distribución del poderes en la región; así como la división de la sociedad en Ciudadano Activo (con derecho al sufragio) y Ciudadano Pasivo (sin derecho al sufragio); Sin embargo, ambas clases gozaban de los mismo derechos a diferencia del ya mencionado.
En ella encontramos un preámbulo valioso: vuelve a nombrar y honrar a Dios.

La ‘CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO DE VENEZUELA’, perteneciente a 1819, refleja que «nuestra nación por la gracia de Dios y por la Leyes de la Naturaleza, independiente, libre, soberano», reconociendo asimismo que esto es en el nombre del «Todo-Poderoso, Autor y Legislador del Universo». Aunque en la gráfica veremos unas palabras acentuadas y otras no, en ortografía, automáticamente la tildaremos de error, pero recordemos que era el lenguaje y la escritura de la época, el cual ha sido modificado y actualizado constantemente hasta nuestros días.

Una vez más se repite el artículo de la Constitución de 1811, en la de 1819, sobre los deberes del ciudadano, norma que cuenta con fundamento bíblico.

Aunque en esta Constitución no hay artículo que determine religión por ley, sigue siendo la religión católica la que impera en el país, es por ello que el siguiente artículo realza la posición de los obispos en el Senado de aquel tiempo.

Dios es omnisciente y omnipresente, Él es el único que nos conoce internamente, el decreto de la Constitución de 1811 lo reafirma, siendo catalogado El Supremo como «testigo» ante los representantes que daban forma a esta Constitución.
En segundo lugar, leemos el auxilio solicitado al Altísimo, como lo expresa el Salmo 46:1, “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro auxilio en las tribulaciones”.

Fuentes consultadas:
Wikipedia.
Constitución de 1819.

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