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Cómo tener paz durante todo el año, Liliana González de Benítez

Debemos aprender a confiar plenamente en Dios si queremos tener paz en nuestros corazones durante todo el año

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Aunque nos anima pensar que nuestros problemas se fueron con el año viejo, sabemos que no es así. La realidad es que seguimos luchando con una pandemia, nuestros cuerpos siguen siendo vulnerables y la vida no ha dejado de doler. El 2021 traerá nuevos desafíos. Sin embargo, los cristianos no debemos temer al futuro, porque nuestra seguridad y confianza deben estar puestas en Cristo.
No estamos en manos de una deidad desconocida, sino en las manos de nuestro bondadoso y misericordioso Padre celestial, quien nos ama más que nadie y cuida permanentemente de nosotros. Debemos aprender a confiar plenamente en Dios si queremos tener paz en nuestros corazones durante todo el año.
El apóstol Pablo, en medio de gigantescas aflicciones, les dijo a los creyentes: “Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos” (2ª Corintios 4:8). Creer en Cristo no nos libra del sufrimiento, pero la fe en Dios y el conocimiento de Su Palabra nos lleva a experimentar la paz que no se puede comprender, aun en las situaciones más críticas.

TES PASOS BÍBLICOS PARA DISFRUTAR UN AÑO DE ABSOLUTA PAZ

1) Ora en todo tiempo. Te propongo iniciar el año haciéndote un autoexamen. ¿Pregúntate qué te roba la paz? ¿Qué te causa angustia: tu pecado, tus finanzas, tu familia, tu salud, alguna persona o situación particular? Una vez que hayas identificado lo que te causa intranquilidad, ve a tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre. Cuéntale lo qué te aflige y descargar sobre Él todo el peso que te agobia. “Echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes” (1ª Pedro 5:7).
Gran parte de nuestra falta de paz se debe a nuestra falta de oración. Si no oramos en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu (Efesios 6:18), vamos a vivir con temor. Tal vez nuestros problemas no desaparezcan después de orar, pero la oración nos confiere fuerza y confianza para afrontar cualquier circunstancia con paciencia y gozo en el espíritu.

2) Confía en Dios. Si el temor está alojado en tu corazón es porque no estás confiando plenamente en Dios. El gran antídoto contra el temor es confiar en las promesas inconmovibles del Señor. Cuando seas sorprendido por alguna situación que te roba la paz, aférrate a la verdad de Dios con toda tu fuerza.
Por ejemplo: si el pecado no deja tranquila tu conciencia, vuélvete a Dios, arrepiéntete de todo corazón “y la sangre de Jesús su Hijo [te] limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7).
Si tienes miedo a enfermar, la Biblia dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
Si temes perder tu medio de subsistencia o estás desempleado, Cristo dice: “No se preocupen diciendo: ‘¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?’”. “Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y Él les dará todo lo que necesiten” (Mateo 6:31-33. NTV).
Si temes al daño que pueda hacerte una persona, la Biblia dice: “El Señor está a mi favor; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?” (Salmo 118:6).
Si temes a las nuevas oportunidades que se te presentan, la Biblia dice: “¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

3) Vive por fe, no por vista. Los creyentes que mantienen sus ojos en Cristo viven en completa paz. Jesús es la fuente de paz. “La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). El salmista decía: “Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes” (Salmo 27:13). Aunque se levanten pestes, guerras, persecuciones, injusticias, calumnias y distintas pruebas en nuestras vidas, nosotros nos refugiamos en Cristo. Él es nuestro castillo, nuestra roca fuerte, nuestro escudo y fortaleza. Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Por lo tanto, ¡no temeremos! “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará [nuestros] corazones y [nuestras] mentes en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

Liliana González de Benítez
Periodista y autora
lili15daymar@hotmail.com

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