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Como aquella Natividad

Como antes no hubo lugar para Jesús en una posada, tampoco hoy hay lugar para Él ni en los hogares ni en los corazones de quienes celebran en su nombre, porque han sacado al Señor Jesús de sus celebraciones

Nada más parecido en el mundo actual con aquel célebre día cuando nuestro Rey y Señor vino al mundo, en lo que muchos llaman la primera Navidad o Natividad; realmente solo ha habido una sola, las que se vienen celebrando desde hace más de 14 siglos son una imitación carente de base bíblica y cargadas de ingredientes paganos y hasta idolátricos.
Hoy vamos a ver la similitud con aquella noche apacible, que no fue del 24 al 25 de diciembre obviamente, debido a los factores naturales y bíblicos que no trataremos en esta oportunidad (si le interesa puede leerlos yendo a nuestro buscador y colocando las palabras: navidad o 25 de diciembre y le ofrecerá varios trabajos que hemos publicado al respecto en años anteriores).
Salvando las distancias, la pandemia, como la noche del nacimiento del Señor, nos ofrece calles silenciosas, lugares cerrados, solo vemos a aquellos que están obligados a laborar de noche -así como los pastores de las ovejas del Templo que vivían en Belén-; se han apagado las celebraciones y ahora el empadronamiento es para ver quién se pone o no las vacunas contra el Covid-19.
Aquel significativo día del nacimiento de nuestro Señor todo permanecía en silencio, no existía el habitual jolgorio que se da por estas fechas; como para mucha gente hoy, el nacimiento de Jesús pasaba desapercibido, lejos del bullicio, en un humilde pesebre rodeado de animales. Actualmente muchos celebran Navidad, pero sin el verdadero valor y significado de esta, que no es otro que el glorioso nacimiento del Hijo de Dios que venía humilde al mundo para traer el mensaje del Reino y morir en la cruz para salvar de la humanidad a aquellos que por su gracia y elección le reconocen y le entregan su vida.
En el cuadro bíblico que nos ofrece Lucas 2, acerca de la Natividad de Jesús, cuando ante el humilde nacimiento del Rey, nuevamente los ángeles traen poderosas nuevas, solo que esta vez fue a los pastores: «porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (vss. 11-12).
Como antes no hubo lugar para Jesús en una posada, tampoco hoy hay lugar para Él ni en los hogares ni en los corazones de quienes celebran en su nombre, pero sin el agasajado, porque han sacado al Señor Jesús de sus celebraciones; es como festejar un cumpleaños sin la presencia del cumpleañero. Observemos el mensaje del ángel donde se resaltan tres títulos gloriosos que este nos da acerca de Jesucristo:
1) Salvador, porque esa era la misión para la cual venía al mundo, pero muchos que dicen creer en Él no le han recibido como su único Salvador.
2) Cristo (Mesías/Ungido), habla del respaldo divino con el que venía a la tierra a cumplir con la voluntad soberana del Padre celestial. Solo Él es el ungido de Dios, nadie más; muchos no creen en su ministerio mesiánico, sino que lo tienen únicamente como símbolo religioso. Y en este tiempo muchos son los ‘falsos cristos’ que han salido por el mundo.
3) Señor, nos muestra su condición divina, aunque estuvo en un cuerpo humano; Él afirmó en el evangelio de Juan en siete ocasiones que era el «Yo Soy», el mismo «Yo Soy el Que Soy» que se reveló a Moisés y del que hablan los profetas y los Salmos. «El Padre y yo uno somos», afirmó Jesús. No entendemos por qué si Él es Dios, muchos lo rebajan poniendo a sus criaturas a su nivel, inclusive llamándoles corredentores (salvadores junto con Jesús) y otros poniéndole como ‘un enviado más por Dios’.
Usted es una persona a quien Dios le está dando el privilegio de leer este mensaje y tomar la decisión de abrirle su corazón a Jesucristo para recibirle como su único Señor y Salvador, muchos no tienen esta oportunidad, mueren sin el perdón de sus pecados y van a la condenación eterna. Dios no lo permita, pero para ello debe usted decidir ser más que alguien que cree en el Jesús histórico y religioso entregándole en este mismo instante su vida…

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Y acerca de si entonces se debe o no celebrar la Navidad -pregunta que se hacen muchos-, su servidor no celebra lo que la Biblia no manda y menos en la fecha que no nació; debemos celebrar el nacimiento de Jesús cada día en nuestro corazón, no como un niño recién nacido, sino como quien es, el Rey de reyes y Señor de señores, sentado en gloria a la derecha del Padre. Una cosa es RECORDARLO y otra muy diferente es CELEBRARLO.

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Este es el último artículo por este accidentado y difícil año 2020, esperamos que el 2021 sea un buen año, en el cual no solo salgamos de esta pandemia, sino que cosechemos abundantes bendiciones, en el nombre de Jesucristo. Amén y amén.

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