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Carta para los hermanos en la fe y el mundo

Este, es un retiro espiritual forzoso y obligatorio al que Dios nos llamó para de manera individual hablar al pueblo, a Su Pueblo. Estábamos tan contaminados en el mundo, que estábamos contaminando al mundo

Es posible que esta carta cause insomnio en muchos y quizás sea la más criticada por ello, pero no callaré y lo que Dios me diga diré

Amados hermanos en la fe, quien les escribe, Profetiza Aris Segovia, desde Venezuela.

En ocasión a los recientes acontecimientos en el mundo y sobre todo respecto a esta pandemia, virus creado en un laboratorio para conmoción del mundo y distracción para el despliegue de la más grande artillería espiritual que se haya podido conocer desde la existencia de la creación del mundo, os escribo bastante triste, alarmada y atribulada, pues la conducta nuestra como creyentes de Jesucristo no es  la más  adecuada, dado a que no estamos tomando los hechos como ciertos, peor aún, no hemos abrazado las promesas que nos dejó el Padre; en caso de que esto ocurriera.
Desde hace poco más de cien años (por decir una cifra), los profetas han venido anunciando los hechos escritos en la biblia, los cuales han sido revelados a los hombres para alertar al pueblo de Dios, respecto a los planes satánicos de su mayor enemigo y por ende el mayor enemigo de la iglesia.
Os escribo esta carta a los entendidos en los tiempos y aquellos a quienes Dios ha llamado a liderar la iglesia de Jesucristo, que somos nosotros mismos.
Según 2ª Corintios 10:4-5, «porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo».
La crisis económica del mundo, no es una falacia, menos aún una fabricación arbitraria de quienes están en contra del conocimiento divino. Ellos saben muy bien lo que están haciendo y en medio de su conocimiento están logrando sus planes gracias a la pasividad de nosotros y a este adormecimiento que está matando al mundo. El espíritu de estupor parece haberse apoderado de los creyentes, imaginen la condición, de los no creyentes.
¿Qué está pasando con la iglesia que exhortó?, ¿la iglesia que ayunó y la iglesia que vigiló y sigue vigilando…?, ¿es que acaso su plan y visión fueron solamente creados para concentrar a grupos de personas, para que conocieran de Cristo o para que se prepararan para estos tiempos…? Sabemos que todo no debía quedar en el campo de batalla, en el estadio o dentro de las cuatro paredes de los establecimientos llamados ‘iglesias’.
No es mi intención, ni la será nunca deshonrar aquellos que han querido reunir al pueblo para clamar al Rey y así evitar la catástrofe que ahora vivimos, no, en ninguna manera, mi intención es nuevamente hacer un llamado a la iglesia, a los líderes y ministros, a reunirnos con la visión única de limpiar nuestros corazones para poder presentarnos delante del Padre.
Cuántos decimos amar a Dios, pero no guardamos sus mandamientos; entonces, en verdad no le amamos.
El amor, también se ha convertido en una actividad comercial, decir te amo significa obtener un beneficio y esto no debe ser así.
Las enfermedades generacionales, son maldiciones por causa de la desobediencia. Amar significa obedecer, guardar los mandamientos y estatutos que Dios prescribió, desde el principio de la creación. De hecho, los primeros que faltaron al primer y único mandamiento durante la creación fueron Adán y Eva, aunque el mundo le eche la culpa a Eva, los Adán, deben también asumir su cuota de responsabilidad y saber decir no, a lo que no es bueno.
Convertimos la palabra, la cambiamos y la moldeamos a nuestro mejor modo y conveniencia. Somos excelentes escudándonos y excusándonos en nuestra falta de entendimiento y en un: «Yo no lo sabía».
En el año 2018, el apóstol Roosevelt Muriel, de Colombia (uno de los grandes precursores del gran avivamiento de Cali, Colombia), se presentó en varias localidades de aquí de Venezuela donde manifestó, que en nuestra nación: «no habría avivamiento, si antes no había arrepentimiento y un perdón genuino entre el pueblo de Dios»; meses después, se realizó una gran vigilia en la ciudad de Caracas, donde se concentraron diferentes denominaciones religiosas cristianas, donde se pidieron perdón públicamente y se realizaron además las campañas 40 días de perdón y Venezuela perdona.
¿Dónde quedó esto…? ¿Acaso fue solamente un acto político-religioso donde las almas se acercaron a buscar al Señor y un acercamiento para evitar este juicio…?, ¿qué pasó con aquellas denominaciones que se comprometieron a seguir un trabajo juntos, unidos y unánimes, que nunca se concluyó…?
¡Muchos están menguando y orando! Sí…, ciertamente sí; pero esto no es suficiente.
Por si no lo han notado, estamos en medio de un creciente y rápido cumplimiento de todo lo descrito y escrito para alerta de los hombres en el libro de Deuteronomio capítulo 28 versículos del 15 al 68. Todas estas maldiciones les alcanzarán, hasta destruirlos.
Cada quien anda en lo suyo, ahora; los rangos ministeriales, han ido acabando con la poca fe de muchos, que están buscando de un Dios que inspire confianza y no que inspire miedo. Más fe y menos miedo, eso es lo que quiere y necesita el mundo.
¿Acaso creen que Dios va destruir la tierra sin hacer juicio a sus habitantes…? Somos nosotros los que estamos acabando con la tierra de la cual fuimos creados. Y no me importa si usted piensa que es evolución y no creación, yo estoy muy clara de qué estoy hecha.
Mientras una mujer se levanta a hacer un llamado a las organizaciones del mundo a que se unan para ayudar a esta nación, Venezuela, a salir del lodo cenagoso en la que nuestros gobernantes nos han sumergido; el pueblo de Dios, el que invoca Su Nombre, yace muerto en sus habitaciones, esperando la instalación de un chip para salir a las calles a comprar alimentos, porque ahora nuestra preocupación es mayor, según por los niños, por los enfermos y por los que no se pueden defender solos.
¿Acaso usted ama más a la humanidad que Dios…?, o ¿acaso usted es más bueno que Dios…?
¡No hay unidad en el mundo, no la hay…! Cada quien está velando por sus propios intereses y ahora se avocan a dar cultos online disque para distraer al pueblo y ayudarlos en medio de tanto dolor, ¿o es la forma de atraer diezmistas y ofrendistas para sostener ministerios…?
Rangos espirituales, ahora el pastor es mayor que el profeta y el apóstol mayor que todos, ¿dónde dice eso…?, quítese los rangos y desnúdese delante de la presencia de Dios y que Él vea lo que verdaderamente hay en su corazón.
¿O usted cree que lo que oculta no será visible…?, Dios es Dios de lo visible y de lo invisible.
Ministros aterrados por los acontecimientos, pastores que se suicidan a diario, mientras que los niños y jóvenes comienzan a tener sueños y visiones sin ser tomados en cuenta.
Ahora criticamos a qué profeta es mayor o menor, o quién de verdad está dando revelaciones.
Se les olvida que entre el Antiguo y el Nuevo Testamento hay un silencio de 400 años donde Dios aparentemente no habló a nadie.
Este, es un retiro espiritual forzoso y obligatorio al que Dios nos llamó para de manera individual hablar al pueblo, a Su Pueblo. Estábamos tan contaminados en el mundo, que estábamos contaminando al mundo; o acaso no se ha dado cuenta que hasta la tierra está descansando; pero tan contaminados, que Dios se vio obligado a encerrarnos en nuestros aposentos para sanarnos, limpiarnos y poder sanar y limpiar la tierra.
Nos quitaron los trabajos, los carros, los cargos, los títulos, el dinero y no se extrañe que, dentro de poco, tampoco podamos usar las redes, a ver si así nos concentramos en escuchar la voz de Dios, que tanta falta nos hace. Hacer silencio para escuchar, esa es una norma del buen oyente.
¡Hipócritas, mezquinos, insolentes, mentirosos!
¿Acaso Dios habla a quien no quiere escuchar, o escucha a quien no quiere hablar…?
¿Por qué escondió al pueblo de Israel cuando el espíritu de muerte pasó por Egipto…? ¿Qué significa cuarentena para usted…?
Las paridas olvidaron la cuarentena que debían guardar después del parto y dañaron su templo y ahora miles de enfermedades han invadido el cuerpo de las madres.
¿Qué significa menguar para usted…?
¿De qué tamaño es tu Dios…?
¿Cuál es ese Dios que tu tanto nombras…?
¿Un Dios de poder o un Dios débil, que el Papa es capaz de montarse sobre Él y vencerlo…?
Desde hace rato hay un gran avivamiento en el mundo y no te has dado cuenta, porque andas distraído en que vas a comer o beber, distraído en las redes y no precisamente viendo prédicas de evangelización. En las que estoy completamente de acuerdo. Miles de personas que no hablaban de Dios, hablan de Él y no precisamente porque tú se lo presentaste. Miles de oraciones en el mundo se realizan a escondidas en las pocas oficinas que están trabajando, en los laboratorios, en los hospitales, en las cárceles, en las casas. Miles de ancianos y ancianas están enfermos por tanto ayuno y oración sin descanso, para tocar el corazón del Padre.
Tal vez no te importe quien soy yo, pero quiero decirte que soy una mujer valiente que no me voy a sentar a esperar la invasión de los extraterrestres, ni menos aún la instalación del Nuevo Orden Mundial o Pacto Social, como le quieran llamar, para decirte que estás equivocado y que tu camino no es recto delante de Dios y no soy la más, porque en mi naturaleza humana también cometo errores.
El llamado en esta carta es aquellos que creen en Dios y que se os ha encomendado la tarea de predicar un evangelio de paz, pero también de juicio, un pueblo con una inteligencia suficiente como para ayudar al mundo a superar esta crisis; que Dios, con tan solo levantar un dedo puede quitar de nuestros hombros, y entiéndase que ayudar es darle la mano al necesitado, porque por fe, sabemos, que Dios no necesita ayudadores.
¿Dónde están los grandes apóstoles, profetas y pastores que recorrieron el mundo predicando la venida de Cristo, cobrando grandes cantidades de dinero para visitar naciones y acumular riquezas para su propio beneficio…? Vacíen su alacena y denla a los pobres, porque para mañana será tarde.
¿Dónde está la iglesia que se para en la brecha, con el fuego del Espíritu Santo en su boca para alertar su venida y declarar que nuestra esperanza está en Él y no en las organizaciones internacionales de derechos humanos y de salud…?
Es el tiempo de mostrar de qué estamos hechos, estamos en medio del campo de batalla, aún en entrenamiento, porque no estamos listos, no estamos preparados y aun así Dios sigue alargando la fecha, para hacer lo que Él quiere hacer.
No se olvide que en la oración eficaz sencilla que Dios nos dejó, dice: «hágase tu voluntad en la tierra y en el cielo».
Lave sus vestiduras y prepare a la esposa para recibir al Esposo.
Todo está escrito y a los profetas solo se nos hace memoria de lo que está escrito; porque si usted está profetizando cosa nueva, entonces, usted no es un profeta, usted es un adivino. Si no está escrito, no existe.
Un llamado a los apóstoles y a los profetas a no andar dando fechas del avivamiento, del arrebatamiento, de los sismos, de terremotos, de la venida de Cristo, que si es la semana que viene, que si el mes que viene, que si mañana, que si en tres días…, sea entendido y ayude a otros a serlo, el que esté falto de sabiduría pídala a Dios y Él se la dará.
La Biblia dice que ni aun los ángeles conocen el día ni la hora, ni siquiera el Hijo, sino el Padre. Y es muy clara cuando dice, que vendrá como ladrón por la noche y no sabrán a qué hora vendrá; además aclara, ¿qué amo, si sabe que el ladrón vendrá por sus bienes, no vela para esperarlo despierto…?
Es tiempo de unir esfuerzos con el mundo, Venezuela se ha desplegado en el mundo entero, esto no es casual, Dios es un Dios de propósitos; no existe una nación donde no haya un venezolano, migrante de esta situación. Es hora de clamar juntos, unidos y unánimes, utilice los pocos medios por los cuales podemos comunicarnos para hablar de esta verdad, ya no más ayunos sin propósito, enseñe la Palabra ahora que hay tiempo.
Los grandes ayunos bíblicos, siempre fueron por causa de un decreto de muerte, allí tenemos el ejemplo de la Reina Esther.
¿Cuántos llamados a ayuno ha hecho el Señor a través de sus profetas…?, y ¿cuántos han recibido el llamado y no lo hicieron sencillamente «porque yo no conozco a esa profeta»…? ¿Y qué le interesa a usted quién es el profeta?, desobediente; si su Padre le da una orden cúmplala y punto, no importa qué profeta hizo el llamado, ¿qué sabe usted, si fue el mismo Dios que lo usó de instrumento…?
A todo le ponemos adorno y a todo le hacemos critica, ¿quién es usted para objetar lo que Dios me dijo…?, o ¿quién usted para obligarme a cambiar el mensaje que Dios me dio…?,; o peor aún, ¿quién es usted para ponerlo en duda…? Dudamos de lo que Dios dice a sus escogidos, pero creemos en cuanta mentira el diablo nos inventa, como el pelo en la Biblia para sanar el Covid; por ejemplo.
Con carácter de urgencia necesitamos llamarnos los unos a los otros a entrar en ese silencio, en reverencia y humillación al único Dios, verdadero y Omnipotente.
Me recuerda cuando el rey firmó sin conocimiento la sentencia de muerte contra Daniel, Daniel servía a un Dios verdadero y ya conocía el decreto; sin embargo, dejaba su ventana abierta y allí oraba a su Dios, sin miedo a lo que le pudiera hacer el hombre, pues su confianza estaba en Dios; ¿y qué le dijo el rey cuando lo hallaron culpable…?: «Daniel, el Dios tuyo, al que tu continuamente sirves; que Él, te libre», y ya conocemos el resto de la historia.
Asimismo, sucedió con Sadrac, Mesac y Abednego, no aceptaron adorar la estatua que Nabucodonosor había levantado, menos aún arrodillarse, pero el decreto era de muerte ¿y dónde estuvo Dios…?, estos mismos varones, eran quienes habían sido apartados, escogidos y elegidos para llevar los negocios del rey, también en su elección se negaron a comer los alimentos y tomar el vino del rey.
Ese mismo Dios que los levantó, que los escogió, que los defendió, los libró de la muerte; es el mismo Dios al que nosotros hoy amamos y adoramos. Pero muchos han firmado sentencias y se han arrodillado ante Baal para beneficio propio.
Me impresiona y lo digo en esta carta, ¿cuántos auguran un mejor futuro para las naciones, con la invasión de Estados Unidos, ¿esa es la fe que usted profesa…?
¿Esperas que sea un hombre que resuelva esta situación…?
Ya los hombres no creen en pastores, ni en evangélicos, perdieron el respeto y el honor que les tenían, antes quien llevara una Biblia debajo del brazo era respetado, ahora no confían en ellos, porque su testimonio ha hablado mal de ellos y por ellos somos juzgados todos los demás y el evangelio de Cristo es pisoteado. Repito no soy la más santa.
Es posible que esta carta cause insomnio en muchos y quizás sea la más criticada por ello, pero no callaré y lo que Dios me diga diré.
Estamos obligados a levantar altares de oración en nuestras casas, esta guerra es con armas espirituales; use las suyas y empodere a otros con ellas.
Entregue espadas espirituales a sus vecinos, hermanos en la fe, a los que han perdido la fe y al mundo entero, donde quiera que te encuentres, es una oportunidad única para establecer el reino de Dios en la tierra. Comienza por tu casa, porque el juicio comenzó en la casa. Sobretodo recuerda que Dios prometió que enviaría los cuervos con alimento y Él lo hará, solo tienes que creer.
Les dejo esta perla, en una versión diferente, pero clara, segura de recibir críticas por ello, usted no se fije en la traducción, cumpla los mandamientos y todo lo demás será añadido:
Efesios 6:13-17, Nueva Biblia Viva, dice así:
«Por ello, vístanse de toda la armadura de Dios para que puedan resistir en el día malo y así, al terminar la batalla, estén todavía en pie. ¡Manténganse firmes! Que su ropa de batalla sea la verdad y su protección la justicia. Estén siempre listos para anunciar las buenas nuevas de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe para apagar los dardos de fuego que arroja el maligno. Pónganse el casco de la salvación y tomen la espada que les da el Espíritu, que es la Palabra de Dios».
Y, por último, y no menos importante, recuerde que el que está dentro de usted es mayor que el que está en el mundo, por muy grande que usted lo vea.
Que Dios les bendiga.

Profeta Aris Segovia
Venezuela, 13 de mayo 2020.

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