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Barreras, Arnold Enns

«Subieron pues al techo y abrieron un agujero y por allí bajaron al paralitico en la camilla, justo delante de Jesús» (Marcos 2:4).
El ambiente estaba pesado, no había lugar para un alfiler más, todo estaba lleno. Los amigos del paralítico decidieron llevarlo en camilla para que Jesús lo sanara. Sin embargo, se encontraron que había una gran barrera para que su amigo pudiera llegar hasta Jesús y recibir la bendición de la sanidad.
Finalmente, rompieron el techo, la barrera, y lo bajaron desde el techo a los pies de Jesús para que el paralítico pueda recibir su bendición. En nuestra vida puede haber numerosas barreras para que Dios nos bendiga y prospere.
He aquí algunas de ellas:
Un espíritu de codicia: Es una gran barrera a las bendiciones de Dios. La codicia es un espíritu de robo y muerte. Acán, un soldado del ejército israelí codició y fue apedreado junto con su familia. Una vez que hubo confesión del pecado de codicia Dios comenzó a bendecir nuevamente a su pueblo.
Un espíritu rebelde: Es una barrera a las bendiciones de Dios. Jonás lo experimentó de primera mano. Su espíritu rebelde fue castigado por Dios. El rey Amasías tuvo que elegir entre obedecer o ser rebelde y Dios le recordó que Él tiene el poder para bendecir o maldecir (2 Crónicas 25:8). ¡Tú escoges!
Un espíritu mundano: Es una barrera a las bendiciones. Demas, un miembro del equipo de Pablo se entusiasmó mucho pero cuando se dio cuenta que Dios solamente bendice cuando hay entrega total, se desanimó rápidamente. Demas tenía un espíritu mundano dentro de sí que no le permitió ver la bendición de Dios en su vida (2ª Timoteo 4:10).
Un espíritu «anti-oración»: Es una barrera a las bendiciones. Una persona sin bendiciones en su vida es una persona que no ora, que no pasa tiempo con Dios. Muchos se pierden las bendiciones porque no se lo piden a Dios, porque no pasan tiempo orando y contándole todo a Dios en oración (Santiago 4:2b).
Los espíritus de codicia, rebeldía, mundano y anti-oración son una gran barrera para la bendición. Aparentemente tienen beneficios, pero lo único que traen es destrucción y maldición. Santiago nos recuerda que lo peor de nosotros sale a luz cuando permitimos que este espíritu nos gobierne (Santiago 4:2).
Dios tiene un plan para tu vida. Si tú te rebelas contra este plan, no puedes esperar que Dios te bendiga. Igualmente, una vida sin conexión con Dios mediante la oración estará vacía de bendición.
Hay un viejo Himno que solíamos cantar, que dice:
¡Oh qué amigo nos es Cristo! Él llevó nuestro dolor, Él nos manda que llevemos todo a Dios en oración. ¿Está el hombre desprovisto de paz, gozo y santo amor? Esto es porque no llevamos todo a Dios en oración.
Señor Jesus hoy vengo delante de ti en este día para pedirte perdón por mi espíritu de codicia, rebeldía, mundano y anti-oración. En tu nombre quebranto esos espíritus en mi vida y te ruego que puedas llenarme de tu presencia y bendición nuevamente.

Arnold Enns
Pastor, presidente de Coicom

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