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Aquí no se habla mal de…

En reciente fecha el diputado a la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, indicó desde su programa televisivo que pediría a los organismos oficiales colocar un anuncio que dijera: «Aquí no se habla mal de Chávez». Casi inmediatamente estallaron las redes sociales unos comentando favorablemente su propuesta y otros deplorándola con diversos alegatos. Este asunto nos puso a reflexionar y decidimos consultar las Sagradas Escrituras respecto al hablar mal de alguien.
Hay una gran diferencia entre hablar ligeramente y hablar mal, de hecho, maldición es una palabra compuesta que significa ‘decir mal’; quien dice mal o habla mal está maldiciendo (está expresando un deseo maligno dirigido contra una o varias personas, lo cual es maldición). Todo aquel que habla mal de algo o alguien lo está expresando desde lo más profundo de su corazón, lo que implica una manifestación exterior de sus sentimientos internos.
¿Cómo obviar las palabras de nuestro Señor acerca del hablar mal? Jesús dijo: «¿Cómo pueden decir cosas buenas, si son malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno saca cosas buenas del buen tesoro de su corazón; el hombre malo saca cosas malas de su mal tesoro. Pero yo les digo que, en el día del juicio, cada uno de ustedes dará cuenta de cada palabra ociosa que haya pronunciado. Porque por tus palabras serás reivindicado, y por tus palabras serás condenado» (Mateo 12:34-37).
Por su parte el apóstol Santiago en el capítulo 3 de su epístola, relaciona también la lengua con la maldad interna y el daño que causa a nuestros semejantes: «fíjense en los barcos: Aunque son muy grandes e impulsados por fuertes vientos, se les dirige por un timón muy pequeño, y el piloto los lleva por donde quiere. Así es la lengua. Aunque es un miembro muy pequeño, se jacta de grandes cosas. ¡Vean qué bosque tan grande puede incendiarse con un fuego tan pequeño! Y la lengua es fuego; es un mundo de maldad. La lengua ocupa un lugar entre nuestros miembros, pero es capaz de contaminar todo el cuerpo; si el infierno la prende, puede inflamar nuestra existencia entera».
La lengua dañina es a la sociedad como un pequeño fuego al bosque en época de sequía. En realidad la lengua es un simple órgano, pero usada por un corazón lleno de odio, resentimiento, celos y toda clase de mal, será el detonante necesario para causar grandes males.
Por eso es que Santiago asegura que es sumamente difícil controlar la lengua cuando ella está al servicio de un corazón insano: «La gente puede domesticar y, en efecto, ha domesticado, a toda clase de bestias, aves, serpientes y animales marinos, pero nadie puede domesticar a la lengua. Esta es un mal indómito, que rebosa de veneno mortal. Con la lengua bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los seres humanos, que han sido creados a imagen de Dios. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, ¡esto no puede seguir así!».
Al saber exactamente de dónde procede lo que hablamos, podemos asegurar que más que no hablar mal, deberíamos no pensar mal ni sentir mal, he ahí la dificultad, pues «el corazón es engañoso y perverso, más que todas las cosas. ¿Quién puede decir que lo conoce?», pregunta Dios, y Él mismo responde: «Lo conozco yo, el Señor, que escudriño la mente y pongo a prueba el corazón; que pago a cada uno según su conducta y según el resultado de sus obras» (Jeremías 17:9-10).
Un corazón sanado por Jesucristo puede asegurar: ¡Aquí no se habla mal de Chávez… ni de nadie! Quien habla mal tiene un mal corazón y con esa condición juzga y condena, pero quien así actúa se juzga y condena a sí mismo, «porque con el juicio que juzguemos seremos juzgados», sentenció Jesús.

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1 LOS PAÍSES MÁS CORRUPTOS. La ONG Transparencia Internacional publicó su Índice de Percepción de la Corrupción correspondiente al año 2016, en el que analiza la situación de la corrupción por países. Los diez menos corruptos son: Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Suiza, Noruega, Singapur, Holanda, Canadá y Alemania. Los países más corruptos según este índice son Somalia, Sudán del Sur, Corea del Norte, Siria, Yemen, Sudán, Libia, Afganistán, Guinea-Bissau, Venezuela e Irak. Según TI «ningún país está libre de corrupción», por supuesto porque están dirigidos por gente en pecado, sin temor de Dios es imposible no corromperse.
2LA RIQUEZA MUNDIAL SIGUE EN MANOS DE POCOS. Según el informe de Oxfam Intermón sobre la desigualdad, los ricos son cada vez más ricos: solo ocho hombres tienen la misma riqueza material que 3.600 millones de personas. Jesús aseguró que «al que mucho se le da, más se le demandará», se tan rico es una gran responsabilidad, pues algún día Dios le pedirá cuentas de lo que manejó, en especial, qué tan generoso fue con su prójimo necesitado, y hay de aquellos que no invirtieron en el Reino del Señor ni en los demás, su juicio será proporcional al dinero que manejaron.
3LO DIJO Hank Kunneman: «Las profecías no son predicciones. Es la Palabra de Dios conectada a una promesa que desata milagros al hablarla».
Y la Biblia DICE: “Pero antes que nada deben entender esto: Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo” (1ª Pedro 1:20-21. RVC).[/quote]

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