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500 años de la Reforma: La Reforma y la educación

La Biblia señala que cuando Moisés se despidió de Josué, su sucesor, le dijo: «procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien», (Josué 1:8 RVC). Este consejo alteró la marcha de la historia, ya que la conducta y la práctica religiosa iban a estar vinculadas en el futuro a la lectura de un texto sagrado que se abría no a una casta sacerdotal sino al conjunto del pueblo.

1. Deuteronomio 6 ordenaba a los padres la tarea de explicar a sus hijos los mandatos divinos. Esta circunstancia tuvo una consecuencia inmediata para los miembros del pueblo de Israel como fue la creación de una cultura que necesitaba desesperadamente la alfabetización para creer. En la época de Jesús a nadie le sorprendía que el hijo de un carpintero o de un pescador supiera leer, escribir y discutir sobre lo leído. Semejante circunstancia dotó de una extraordinaria capacidad de supervivencia a los judíos, que incluso antes de la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d.C., habían depositado la guía espiritual de la nación no en los sacerdotes sino en los sabios.

2. El cristianismo debería haber seguido la senda marcada por el judaísmo en lo que a alfabetización se refiere. Pero el panorama cambió de manera radical en el siglo IV. En ese tiempo se desarrollaron dos movimientos al interior de la Iglesia: uno ascético (con la expansión de monasterios) y el otro marcado por lo ritual o ceremonial. El historiador Eusebio de Cesarea dice que el emperador romano Constantino, a fin de que el cristianismo (su nueva religión) fuera aceptado por los pueblos no cristianos ya conquistados, transfirió a la Iglesia los ornamentos externos a los que aquellos habían estado acostumbrados. Como resultado la Iglesia terminó adoptando como suyos muchos elementos provenientes de otras religiones y dejando de lado otros que le eran propios de su herencia.

3. Para los reformadores, la única regla de fe y conducta era la Biblia, un libro al que todos debían tener acceso para poder examinarlo con libertad. Era un libro que, al ser la Palabra de Dios, se explicaba por sí mismo. En realidad, no pasaba de ser la afirmación de un derecho fundamental, el de acercarse al texto sagrado y poder leerlo en su propia lengua y no en latín, una lengua que era desconocida para la mayoría. Por otro lado, el pastor en el protestantismo dejó de ser un sacerdote para convertirse en el sabio que conoce las Escrituras al igual que pasaba con los rabinos en el judaísmo.

4. No se podía ser un fiel protestante sin saber leer y escribir. ¿Cómo se puede acercar alguien a un texto que procede de Dios si no se sabe leer ni escribir? Para que la Reforma sobreviviera y se expandiera debía extenderse la alfabetización. El 21 de mayo de 1536 se estableció la primera escuela pública y obligatoria de la historia, en la ciudad protestante de Ginebra, Suiza. Y el ejemplo se propagó. La primera confesión escocesa de 1547 establecía una reforma de la educación exigiendo que en los medios rurales se enseñara a los niños en escuelas adjuntas a las iglesias; en las ciudades, se abrieron escuelas y universidades con personal debidamente pagado.

5. Las naciones que habían adoptado la fe de la Reforma multiplicaron esfuerzos por educar a toda la población sin excepciones. A finales del siglo XXI, el índice de alfabetización de las naciones europeas protestantes era muy superior al de las naciones católicas; en muchas de estas se prohibía que sus jóvenes cursaran estudios en universidades extranjeras por miedo a la contaminación de la herejía protestante. Algunas iglesias surgidas de la Reforma mostraron un avance espectacular en la educación. Por ejemplo, a mediados del siglo XVII. Los cuáqueros tenían un índice de alfabetización del ciento por ciento; esto explica sus avances posteriores en áreas como la banca, el comercio o la ciencia.

6. Durante siglos, la historia de la educación estuvo ligada a la religión, y la Reforma no ha sido la excepción. Algunos de los colegios y universidades de mayor prestigio y tradición en el mundo surgieron a partir de los esfuerzos de miembros de órdenes religiosas. Harvard, Princeton, Yale y otras universidades de los Estados Unidos, fueron fundadas por pastores protestantes en un esfuerzo por mantener las costumbres de la educación liberal de Europa en el subcontinente norteamericano.


Recogemos los aportes del Dr. César Vidal, historiador y teólogo español, especialmente en su artículo Las razones de una diferencia (3) Educación, publicado en http://www.libertaddigital.com/opinion/cesar-vidal/educación-61912/

Tomado de la Bibliaedición especial, 500 años de la Reforma

de Sociedades Bíblicas Unidas©

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